Por Ezio Ricci
Los orígenes del arte, para el hombre prehistórico no había límites: al pintar un objeto pretendía adquirir poderes mágicos sobre él.
UNA EXPERIENCIA SINGULAR
Un famoso estudioso de arte primitivo nos narra la singular experiencia que vivió en el curso de una expedición por el Africa. Habiendo pedido a algunos pigmeos que le cazasen una gacela, los alcanzó a sorprender, antes del alba, cuando intentaban dibujar sobre el suelo al animal que iban a cazar. Cuando despuntó el sol, vio a uno de los pigmeos clavar una flecha sobre el dibujo de la gacela.
Para aquellos hombres primitivos, por lo tanto, el dibujo es una expresión de un deseo y, al mismo tiempo, representa su cumplimiento, creen que el animal verdadero sufrirá la misma suerte que la imagen por ellos dibujada.
SIMBOLOS MAGICOS
Al reproducir a los animales, el hombre primitivo creía adquirir un poder mágico sobre ellos. De este hecho surge la explicación del significado del arte prehistórico. Como los pigmeos que hemos citado, los cazadores de la edad media probablemente dibujaban primero en el suelo las imágenes de las fieras que se aprestaban a cazar, y debido a que el agua y el viento las borraban, decidieron transferirlas a las paredes de las cavernas, en donde se reunían durante las ceremonias. A través de estos símbolos, que ligados a creencias y ritos eran verdaderos instrumentos mágicos, el hombre describió el arte en el maravilloso lenguaje de la pintura.
Las grutas de Lascaux hoy (Lascó) en Dordogne, descubiertas por casualidad por un grupo de niños en 1940, son uno de los más notables monumentos rupestres paleolítico, poblado por grandiosas figuras de animales que ocupan decenas y decenas de metros de superficie rocosa. Tradicionalmente los científicos consideran de Lacaux del más tardío período aurígnaco-perigordiano (alrededor de 25.000 años a d C ) pero no falta quien lo atribuya al magdaleniense, casi 100 siglos posterior.
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