Por Redacción
Por el Dr. Alejandro Bonet. - Hace unos pocos años, cuando asumió el Dr. Ricardo Lorenzetti como presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, escribí una nota comentando que para mí este hecho significaría un antes y un después para la justicia argentina. Luego del reciente fallo unánime de la Corte en relación al aborto, creo que podría cumplirse mi intuición.
Cuando escribí el artículo en aquel momento me inspiré en la lectura especialmente de dos libros de Lorenzetti, que me parece reflejan un nuevo paradigma, que a su vez se plasma de alguna manera en el reciente fallo. Se trata de “Las normas fundamentales del derecho” y “La teoría de la decisión judicial”.
Al libro “Las normas fundamentales del derecho” lo leí cuando trabajaba en el estudio del Dr. Lorenzetti, apenas fue publicado, en abril de 1995. Me había quedado fascinado por la profundidad de sus análisis y por la actualidad de sus planteamientos. Me parecía algo nuevo en relación a lo que hasta ese momento había conocido en el ámbito del derecho, y además me ayudó a tomar conciencia de la situación en que se encontraba el debate jurídico contemporáneo, ya que tenía una elaboración muy original y entraba en debate con todos los paradigmas vigentes en la comprensión del derecho y a su vez proponía vías de salida a situaciones conflictivas que se dan en los más diversos temas frente a los cuales se encuentra el hombre contemporáneo.
Recuerdo que a mis amigos más cercanos les comentaba la sorpresa que me generaba que un abogado de apenas 39 años pueda escribir con tanta profundidad y que me daba la impresión de que podía llegar a tener una gran influencia en el futuro.
Aproximadamente diez años después, siendo ya miembro de la Corte Suprema, se publica la “Teoría de la decisión judicial”, que a mi modo de ver es la razón por la cual llegó a la presidencia de la Corte. Este texto, me parece, es la expresión madura de “Las normas fundamentales del derecho privado” y tiene la originalidad de describir la influencia de los paradigmas vigentes en la cultura contemporánea en la toma de las decisiones judiciales. Este libro presenta a su vez los paradigmas más importantes ante los cuales se enfrenta la cultura jurídica actual y ante los cuales los jueces deben enfrentarse en el momento tan delicado que significa la aplicación de las normas, lo cual me parece un aporte muy importante.
El reciente fallo que abre el camino a la despenalización del aborto refleja, a mi modo de ver, la síntesis de estos dos textos que hemos citado anteriormente. Es un fallo que marca un nuevo paradigma hacia el futuro, ya que muestra la toma de posición de los principales referentes jurídicos del país, que son los que a su vez determinan, en última instancia, el camino a seguir por la jurisprudencia de los tribunales de todo el país.
La influencia política de Lorenzetti se pone en evidencia también en el hecho de que sea el principal responsable de la redacción y confección de la futura reforma al Código Civil Argentino, en donde justamente convergerán los contenidos principales de “las normas fundamentales del derecho privado”.
Pero ¿cuál sería el nuevo paradigma del que hablamos y que en última instancia plasma el fallo de la Corte? Se trata de que el criterio para fijar la dignidad de la persona humana sea fruto del consenso. Es decir que la sociedad debe ponerse de acuerdo acerca de cuál es el valor último que tiene cada ser humano.
Creo que esta perspectiva de la Corte es compartida por gran parte de la cultura jurídica contemporánea y Lorenzetti lo ha entendido muy bien, de ahí su incidencia en la Corte y en la confección del nuevo Código Civil Argentino.
Cuando Lorenzetti apenas había sido elegido miembro de la Corte y cumplía 50 años, me acerqué hasta su domicilio particular y le dejé de regalo el “Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia Católica”. Allí se afirma que el hombre nunca puede ser instrumento del poder, ya que posee una dignidad que no es “disponible” por el hombre, porque ha sido dada por Dios.
Este es el núcleo de la propuesta de la Iglesia a la cultura actual: el hombre es semejanza de Dios, de quien no se puede disponer, y frente al cual cada uno deberá dar cuenta cara a cara de lo que hizo para con otros hombres.
Consideraciones finales: el actual fallo en cuestión me hizo repensar la intuición que tuve hace unos años cuando escribí la nota sobre la asunción de Lorenzetti. Su lucidez y capacidad lo han conducido a ocupar un puesto que implica un gran poder de decisión pero a su vez una gran responsabilidad. Sigo creyendo que esto le permite dejar una impronta personal en la historia del derecho argentino. Espero que para el futuro ese antes y después sea a favor de la persona humana y no en contra, como creo que lo hizo este fallo.
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