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Información General Sábado 8 de Enero de 2011

Un espacio para los chicos, más seductor que la calle

“La casona de los pibes”, en el barrio Italia de nuestra ciudad, es un centro de día donde más de ochenta chicos realizan actividades recreativas, culturales y educativas, reciben seguimiento de la escolaridad y toman la merienda.

María Florencia Forni

Por María Florencia Forni

Por María Florencia Forni. - Rafaela. Martes 5 de enero 2010. El calor sofoca, aplasta. La gente se queja: se queja la gente aún gozando de aire acondicionado en sus casas, se queja aún disfrutando de una pileta, o un refresco a cualquier hora del día. La gente que tanto tiene y se queja, ¿piensa en el que tiene mucho menos?
En una casona ubicada en avenida Italia 1805 (esquina Champagnat) funciona en contra turno escolar “La casona de los pibes”, con una propuesta integral para los chicos a través de actividades lúdicas-recreativas, culturales y educativas, seguimiento de la escolaridad y merienda.
El objetivo es “la prevención, es decir, evitar la ruptura de vínculos del niño con su familia y con la escuela, e imaginar una forma de abordaje integral del mismo; generando espacios afectivos, de protección, de territorio pedagógico para niños en edad escolar, tendientes a movilizar los recursos comunitarios, ofreciendo soñadoramente un espacio mucho más seductor que la calle”.
Ana Santucci, promotora de este proyecto, relata a LA OPINION: “hace rato que estaba dando vuelta la idea, queríamos trabajar con los pibes que estaban en la calle y no sabíamos cómo. Entonces yo me fui a Buenos Aires a la Fundación «Pelota de trapo» a formarme, a ver desde adentro como es el trabajo con los pibes, desde qué paradigma laburamos. Estuve cinco años trabajando allá, y cuando volví armamos la experiencia".
Y agrega: "Somos la Asociación Civil Barbiana porque «Barbián-barbiana» significa la persona decidida, audaz, que va al frente, «de arrogante hermosura». Nosotros decimos que los pibes de los barrios son barbianos, en el sentido de poner el pecho a la vida, el cuerpo. Entonces armamos este centro del día y hace más de un año que funcionamos”.
Más de cincuenta chicos asisten al lugar cada día, y el total de inscriptos supera los ochenta (el número aumenta en el verano porque no hay escuela a la tarde).
La propuesta integradora gira en torno a tres ejes: arte (comprende talleres de percusión, música, plástica y escuela de circo), lenguaje (biblioteca, cine, computación) y juego-trabajo (carpintería, cocina). “Hay distintos espacios por día y el chico elige en qué espacio quiere sumarse, y los más grandes elaboran lo que se necesita para la merienda”, relata Ana.

SEDUCIR
PARA LA VIDA

“Consideramos que el chico es un sujeto de derecho, un sujeto político que puede decidir el día a día de su vida, más allá de la mirada del adulto. Por eso, frente a las propuestas que tiene el pibe en la calle, en el barrio, nosotros proponemos otra cosa: color, música, vida. Cómo seducimos para la vida frente a tantas cosas que te seducen para la muerte. Y lo hacemos con ellos. Porque cuando decimos que el pibe es un sujeto político decimos que él puede sostener su día a día. La mayoría de las veces se los ve a los chicos como beneficiario de algún programa o usuario de algún servicio, pero nosotros construimos juntos”.
Al acercarnos al citado lugar, llama la atención la prolijidad del patio y la casona. “Este lugar lo disfrutamos todos. Para nosotros la belleza es un insumo pedagógico básico como puede ser la alimentación, por eso todos colaboramos en mantener la casa ordenada, bella, prolija. También trabajamos en silencio, sin mucho ruido, porque es importante saber y poder hacer silencio hacia adentro, porque de esa manera puedo mirarte y reconocerme en vos, puedo trabajar con vos. Lo verde, los pájaros, las plantas, también tiene que ver con esto. Acá nadie usa la gomera, acá todos tenemos derechos. Y tiene que ver con la idea de una familia”.
Adentro de la casona hay un cartel que dice “los pájaros tienen derecho a volar y nosotros tenemos derecho a disfrutarlo”.

PARTICIPACION
Y AUTOGESTION

“Importan dos maneras de concebir el mundo. Una, salvarse solo, arrojar ciegamente los demás de la balsa; y la otra, un destino de salvarse con todos, comprometer la vida hasta el último náufrago…”, este fragmento de un poema de Armando Tejada Gómez refleja la visión de quienes trabajan y colaboran en “La Casona de los pibes”: porque todos podemos dar una mano, porque a la sociedad (más o menos justa, más o menos hermosa) la construimos todos.
“Tenemos muchos amigos y conocidos que desde un primer momento creyeron, apostaron a la experiencia y se sumaron desde su lugar. Y en el día a día hay compañeros que participan, por ejemplo dando talleres. Diego Paublán hace percusión, dos estudiantes de Comunicación Social hacen una revista con los chicos. Otras personas estamos todos los días por la tarde. Cuando haya más gente la idea es abrir por las mañanas también”, destaca la entrevistada.
Respecto a lo económico, Ana comenta que “tenemos algunos socios y hemos lanzado la campaña (quienes desean pueden colaborar aportando lo que puedan); una congregación religiosa de Italia nos ayuda a sostener los gastos de funcionamiento como el de alquiler. Y después, algunos empresarios de Rafaela colaboran, como Supermercados Pingüino que nos dona alimento en forma mensual, y gente del sindicato de ATILRA que dona la leche, o la librería Ideas nos da material para los talleres. Y ellos no hacen publicidad de ello. También hay gente que se acerca a traer cosas. Porque hay elementos que para la gente es basura y nosotros lo reciclamos, trasformamos y armamos cosas”.
Conocer la realidad de estos pibes (que también es nuestra realidad), colaborar, involucrase activamente, es una manera de ser responsables y partícipes, de volvernos más humanos.

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