Por Redacción
Por Damiana Calcaterra. - Este trabajo que ayer se presentó en el Teatro Lasserre es un espectáculo “clown” dirigido a todo público y es una producción de “Los solitarios banda teatro” de la ciudad de Córdoba. Esta compañía teatral nace en el 98 como un grupo independiente de teatro para adultos. Tal como le contaron sus integrantes a LA OPINION, la compañía viene realizando varias producciones, entre ellas y en el 2005 estrenan “La Fragata del Capitán Escarlata”. Considerando que se trata del primer espectáculo clown para niños realizado por este grupo (venía haciendo espectáculo de teatro convencional para adultos y no con esta técnica), los integrantes de la compañía explicaron los motivos de su viraje y también hablaron de lo que fue el proceso de construcción de “La Fragata”.
En cuanto al cambio, María Laura Primo y Julieta Daga explicaron lo siguiente: “En ese momento estábamos armando un festival de teatro para niños que organizamos desde hace 10 años con otros compañeros. Y siempre traíamos gente de otros lados que nos venía a capacitar y tomábamos cursos y talleres. Empezamos a tomar talleres de clown y ahí nos despertó algo que desde ese momento no pudimos nunca más abandonarlo. Es algo que ya convive con nosotros. Y después fuimos haciendo un montón de otros trabajos de clown como: «Parabellum, el lugar equivocado», que es un trabajo para niños; después hicimos «Proyecto mundo» que es un trabajo para otro público, no es de clown, no tiene nariz; y ahora hace dos meses estrenamos «Kahlo payaso» que es un espectáculo de clown para adultos".
Por otra parte, en relación al proceso de construcción de la puesta en escena de este espectáculo las actrices contaron: “Nosotros no partimos de un texto, improvisamos, el trabajo de la dramaturgia del payaso lo improvisamos mediante juegos, partimos de una idea, de una imagen, o un concepto que nos movilice y a partir de eso, empezamos a jugar. Los payasos nuestros, que ya los conocemos, juegan e improvisan y vamos de la improvisación a la mesa y de la mesa a la improvisación. Esta obra se terminó de escribir en la función número 10 más o meno; pero nunca es la definitiva en realidad. Es una creación colectiva, es un trabajo de escritura de un actor y por eso, es muy difícil que un payaso represente la obra de un payaso escrita por otro. Porque cada payaso tiene su dramaturgia desde su humanidad. Por ejemplo, con Parabellum nos pasó que, como se publicaba un libro, nos tuvimos que sentar a escribirla. Y todo estaba en el cuerpo y en lo que nosotros hacíamos en el escenario. Es decir, el texto nos sentamos a escribirlo porque lo necesitábamos, pero estaba escrito en otros lugares en realidad, en el espacio, en uno, en el compañero”.
Por último y en relación a este trabajo y a los trabajos clown en sí, las actrices remataron lo siguiente: “La Fragata es un trabajo que surgió hace mucho y que se va modificando. Porque nunca se termina de escribir un espectáculo de clown, ya que el payaso cambia y es un personaje que nace de la fibra de uno mismo; constituye lo más íntimo de cada actor (sus fracasos, sus temores, la propia estupidez de cada uno). Y bueno, como uno en la vida va cambiando, el personaje también va cambiando y al ir cambiando el payaso, el personaje, también va cambiando la obra. No cambia el relato, no cambia la anécdota; pero sí cambian las actitudes, el vestuario o se proponen juegos nuevos y se vuelve a resignificar la escena. Entonces, este espectáculo se escribió en el 2005 pero no deja de escribirse todos los días en cada función. Así es como hicimos cambio de vestuario, se nos ha cambiado el aspecto, se nos ha cambiado la voz, a medida que el payaso va evolucionando, también evoluciona el espectáculo. Un espectáculo clown deja de existir cuando deja de dejarte algo ideológicamente. Hasta ahora, «La fragata del capitán escarlata» sigue representándonos, es decir, seguimos sosteniendo el discurso que sostiene la obra”.
UNA ESTELA
En este infantil clown los tres piratas payasos -Litta, Marieta y Zinc, este último capitán de la nave- llegan a escena, hambrientos y abatidos en su barco en busca del mar. Ante la adversidad y, como en todo grupo, empiezan los bretes. Las dos marineras piratas se le “piantan” al capitán y le exigen: pan, queso y agua; tres pedidos básicos de los que carece, por lo que, angustiado y presumiendo el resguardo de sus marineras -que prácticamente le dicen ¡Pero tirate!-; decide tirarse al mar con los tiburones. (¿A qué mar?).
En medio de ese caos humano, empiezan a aparecer los monstruos, que no son otra cosa que una versión clownesca de los propios miedos de estos tres payasos. Aparece el “Pirata Barba Negra”, “el más feo y temido de todos”. Monstruo al que “el Capitán” -y forzado por Litta- temerosamente enfrenta y vence, pero que -y rompiendo un poco el concepto de enemigo, del cual también se puede ser amigo- resulta ser uno de su bando: la misma “Marietta”. También aparece -y lo hace demostrando la versatilidad y creatividad en la escenografía- un monstruo marino que sale de la vela del barco. Alimaña que es vencida por Marietta y Lita, quienes con los dos brazos de la bestia y saliéndose del escenario interactúan con el público presente.
Se trata de un espectáculo con un trabajo minucioso en todos los aspectos; tres personajes construidos hasta el último detalle, en sus movimientos, en sus gags, en el trabajo de voz y en cada pincelada que define su temperamento. Con un vestuario ajustado a su medida y con un refinado cuidado estético que, en composé con el de los objetos y la escenografía, más una iluminación y musicalización concertada, le imprimen poesía a la puesta. Pero además, “La Fragata del Capitán Escarlata” con todo su universo infantil, es un trabajo con un hermoso y contundente mensaje, ya que ridiculiza el poder a través de lo que sucede en ese barco.
“La Fragata” pasa a ser un continente en el que se juega una división de roles y poderes entre el “Capitán Zinc” y las marineras. En la obra queda ridiculizado el hecho de “quién manda; quién no manda y obedece”. De hecho, sólo cuando el Capitán decide bajar del barco, trabajar a la par con sus marineros y empujar hacia el mismo lado: el mar aparece. El mar les moja los pies y eso que buscaban estaba en ellos mismos; simbólicamente: el mismo mar está dentro de ellos y sin monstruos rondando.
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