Por Redacción
Una de las carreras que ofrece la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales en Rafaela es la Licenciatura en Dirección de Negocios, con un título de validez nacional y que consta de cuatro años de cursado. “Al llegar a cuarto año, los alumnos deben confeccionar un proyecto de negocio real, que sea rentable e interesante para el mercado regional” nos comenta el Lic. Marcos Molina, Coordinador de dicha carrera en nuestra ciudad. “Esto permite al alumno terminar la carrera con una importante experiencia sobre todos los pasos necesarios para desarrollar un negocio exitoso aplicando los conocimientos adquiridos durante todos los años que ha cursado la carrera”.
A continuación, mostramos el ejemplo del alumno Sebastián Teiler basado en “Briquetas de madera”. Es un proyecto que está pensado para la producción de energía calórica, en éste caso con briquetas, a partir de residuos como lo son el aserrín y la virutas, que actualmente se desperdician en las industrias madereras o carpinterías de la ciudad y de la zona. Así las podemos considerar una energía renovable, complementaria y limpia. El producto, muy utilizado en Europa y Estados Unidos, resulta del prensado de restos de madera y aserrín, y no requieren de aglutinantes, ya que aprovechan las propiedades ligantes de la celulosa.
Las ventajas que presenta el producto son tanto ambientales como económicas, entre las más importantes se destacan:
* Reducen el volumen de los residuos en relaciones 8 a 1.
* Baja emisión de humos y de CO2 (Dióxido de Carbono).
* Alto poder calorífico, aproximadamente 4500 Calorías/Kg, casi 3 veces más que la leña.
En la actualidad algunas empresas de Argentina producen briquetas, y en su mayoría la exportan a países europeos, Estados Unidos o a Brasil a precios que oscilan entre U$S 175 y U$S 250. Algunas grandes empresas nacionales también empezaron a demandar este tipo de combustibles como alternativa a los convencionales, entre ellas Quilmes y Vicentín.
La comercialización también sería factible realizarla en la región debido a la gran cantidad de industrias dedicadas a la actividad láctea, metalúrgica, frigorífica y molinera, además de las panaderías. La mayoría de ellas tienen en funcionamiento calderas u hornos en los que se podrían quemar briquetas.
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