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Información General Martes 29 de Enero de 2013

Tomás Moro

"El hombre no puede ser separado de Dios, ni la política de la moral" (Tomás Moro).

Redacción

Por Redacción

Por Analía Adorni. - Uno de los problemas que interesaba a los humanistas del Renacimiento era el del carácter ético del poder cívico o el carácter de un buen y de un mal gobierno.

El carácter moral del poder ocupó a los pintores, quienes inspirados en las imágenes del cielo y del infierno, dieron forma con sus pinceles a los personajes y escenas que caracterizaban a los gobiernos.

En Pisa, durante el siglo XIV, floreció, bajo la mano del pintor Francisco Traini un arte de carácter moral severísimo, vinculado con el espíritu de los tratados y sermones morales de los padres de la Orden de los dominicos.

Su obra más famosa son los frescos del Triunfo de la muerte del Cementerio de Pisa, donde el pintor concibió una escena teatral en la que se observan dos composiciones diferentes: una visión de la muerte refiriendo al mal y otra visión de la vida referida al bien.

Durante la época era común poner en imágenes las enseñanzas que planteaban las preguntas acerca de la moral en los nacientes burgos, las relaciones que se podían o se debían establecer entre la Iglesia y la administración de las ciudades, y entre las relaciones comerciales y el poder cívico.

En la representación del cielo y del infierno De Beato Angélico, cito en el Museo del Convento de San Marco en Florencia, la dualidad está representada con una serie de escenas de personajes que comercian e interactúan en la ciudad, pintados con fuertes gestos que caracterizan la virtud y el vicio en la esfera pública.

En la creación del pintor sienés Lorenzetti el tipo humano preferido es el burgués y los nuevos desafíos que planteaban las nacientes ciudades, representados mediante alegorías.

La obra que le ha dado mas prestigio son las Alegorías del Buen y del Mal Gobernante que pintó en los muros del Palacio Público de Siena (1337-39), que aluden al sentido de la libertad ciudadana de Siena.

En una parte de este fresco, se elevan las felicidades de una ciudad bien gobernada, en otra, las desdichas que asaltan a una ciudad mal gobernada.

En Inglaterra, un siglo más tarde, el escritor Tomás Moro dio título a su libro político Utopía, donde exponía las virtudes de un buen gobierno. Describió un Estado ideal frente a los males de la sociedad de su tiempo.

El humanista inglés al negarse a reconocer al Rey como jefe de la Iglesia fue condenado a muerte en 1535. Posteriormente se lo declaró Santo y patrono de los gobernantes y los políticos.

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