Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido
Información General Sábado 28 de Enero de 2012

Todos del mismo barro

Recorriendo las provincias de Salta y Jujuy, puede un turista detectar cierto sentimiento de rivalidad en algunos habitantes. Sin embargo, repasando nuestra historia, nace una reflexión: ¿no será tiempo de olvidar luchas humanas y escuchar mejor los sonidos de esta tierra?

María Florencia Forni

Por María Florencia Forni

“Los jujeños nos odian”, repetía el conductor que guiaba la excursión desde la ciudad de Salta a la de Cafayate, revelando así cierto sentimiento de celo o rivalidad, que existe en algunos habitantes de estas provincias. Y en relación a la actitud que los provoca, puede uno detenerse a reflexionar: ¿hasta que punto es posible naturalizar la discriminación y entonces seguir reproduciéndola en nuestros actos?

El guía, que había arrancado hablando de paisajes y medio ambiente, desde el comienzo marcó diferencias entre Salta y Jujuy. Luego continuó explicando cambios en las divisiones políticas de los territorios y ancló en la actualidad al comentar qué sucede en la canchas de fútbol. “Cuando nos enfrentamos salteños y jujeños, ellos nos miran mal y nosotros para hacerlos callar los llamamos rulemán: mitad grasa, mitad bolita”.

Al escuchar estas palabras, no lograba comprender la broma y, menos aún, que turistas de otras provincias la festejaran.

Incluso si los jujeños se sintiesen más bolivianos que argentinos, ¿eso los haría inferiores? ¿No será que los gobiernos nacionales se han olvidado de esa región? ¿No será que los hemos marginado?

¿O evitamos reconocer que son ellos descendientes directos de las comunidades que habitaban estas tierras antes de la llegada de los colonizadores? (Y antes de que el sistema capitalista creara la llamada “propiedad privada” porque esta es invento del hombre, no de la naturaleza, claro está).


EL FUTBOL Y LA

VOZ DE LA GENTE

Si reflexionásemos acerca de enfrentamientos futbolísticos entre equipos “jujeños” y “salteños”, es lícito citar un trabajo de investigación de Ramón Burgos de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Jujuy, en el cual se explica: “Al indagar en los discursos que se generan en torno al fútbol, se pueden observar fenómenos relevantes de estas sociedades que sobrepasan el ámbito deportivo y se mezclan con aspectos centrales de la vida social. Desde la justificación de la violencia policial hasta la xenofobia y la discriminación local, toda una variedad de expresiones se entremezclan en los cantos de los hinchas y en las crónicas periodísticas. Poner en evidencia estas prácticas permite entender cómo se legitiman discursivamente usos que nos remiten a conflictos abiertos, en torno de temáticas que desbordan lo futbolístico, como puede serlo la de la integración de la nación por habitantes de las provincias periféricas, ya sea en su relación con la capital como en su contacto mutuo”.

En los estadios de fútbol, los hinchas, de todos los clubes del país y, tal vez del mundo, se manifiestan principalmente a través de sus canciones. Y a partir de esta modalidad de “discurso colectivo” los hinchas interpretan la realidad social, “no sólo en lo deportivo sino también en las fases políticas”.


INDEPENDENCIAS

Y GUERRAS

Jujuy declaró su independencia en tiempos de problemas internos entre Salta y Tucumán. Un documento de la legislación de esa provincia declara: “En medio de asuntos, aparentemente minúsculos, de complicadas maniobras políticas, los jujeños supieron sacar partido de las actitudes beligerantes entre los gobernadores de Salta y Tucumán, Pablo de la Torre y Alejandro Heredia, declarándose autónomos el 18 de noviembre de 1834”.

“Lógicamente, no tardó en producirse la lucha armada entre Jujuy y Salta. Fascio invadió Salta y el 13 de diciembre derrotó a De la Torre en Castañares, tras sangrienta batalla. El 27 de diciembre Fascio fue confirmado en su carácter de gobernador definitivo de Jujuy. Sus desaciertos políticos movieron en su contra la opinión de salteños y jujeños, pueblos hermanos por sobre todo que anhelaban vivir en paz dentro de sus respectivas autonomías”.

Y teniendo en cuenta estos sucesos, uno se queda pensando en la estrecha relación entre guerra e independencia que parece marca la historia de casi todas la naciones del planeta: ¿acaso la violencia nos hace libres?


ENTRE SENTIMIENTO

E INTUICION

Recorriendo calles y lugares de la capital salteña en el mes de enero, pudimos algunos turistas contemplar una muestra de la artista plástica Marta Soria, “La naturaleza y sus cuatro elementos”, expuesta en el Museo de Arte Contemporáneo de Salta.

Soria escribió: “Intento acercarme al pasado de mi tierra, a sus dioses olvidados y aún presentes, a sus indescifrables símbolos, aquellos a los que recurrimos en ese inútil afán de llegar a lo absoluto. Tal vez sean mis dudas y mis miedos, o mi asombro ante la abrumadora temporalidad. Quizás sea esa vaga nebulosa entre el sentimiento y la intuición...”.

Y en relación a los discursos que pierden sentido, a los sentimientos esclavizantes de rivalidad o violencia, y a la naturaleza (que habla sin ser escuchada), puede uno detenerse a pensar: ¿no será tiempo de empezar olvidar luchas humanas y escuchar mejor los sonidos de esta tierra que habitamos?

Seguí a Diario La Opinión de Rafaela en google newa

Los comentarios de este artículo se encuentran deshabilitados.

Te puede interesar

Teclas de acceso