Por Redacción
En forma repentina, unilateral e improvisada una vez iniciado el ciclo lectivo la Regional III de Educación decidía los primeros días de marzo “sacar” un cargo de maestro de grado de la escuela primaria Nº 1351 “Madre Teresa de Calcuta” para llevarlo a la escuela Nº 6393 del barrio Pizzurno. De esta manera la institución del barrio Jardín se quedó con una división de grado menos, tuvo que agrupar alumnos conformando grupos más numerosos, hubo chicos que debieron cambiarse de turno y un docente que a pesar de haber elegido trabajar en un establecimiento fue obligado a hacerlo en otro. Trastornos que sin dudas afectan la calidad educativa y más cuando todos estos cambios se hacen una vez comenzadas las clases, como fue el caso. Otra cuestión que se destacó en su momento fue la falta de comunicación que existió del traslado a toda la comunidad educativa. Sólo unos pocos padres sabían del hecho ya que se les informó en una reunión informal que “la Regional había sacado un cargo porque había pocos chicos en la escuela”. A pesar que los progenitores de los alumnos intentaron juntar firmas para revertir la situación esto fue desoído por las autoridades locales.
Dada la repercusión que el hecho tuvo en los medios desde la Regional III de Educación, y a través de las autoridades de la escuela en cuestión, salieron a aclarar a través de este Diario que “no se cierra el cargo (en la Escuela Nº 1351) sino que se cede en calidad de préstamo (a la Escuela Nº 6393)”, agregando además que “el personal de la institución espera que en el transcurso del año este cargo vuelva a la escuela de origen, depositando la confianza en la Delegación Regional III que asegura cumplir con lo explicitado en la disposición citada” (edición del 19/03/11). Algo que a la vista no ocurrió, dado que hoy, a 20 días de finalizar el ciclo lectivo el cargo todavía permanece en la escuela del barrio Pizzurno. Aún más, en algunos documentos ministeriales la docente trasladada en su momento figura como personal permanente de esa escuela. Está a la vista que las autoridades educativas no cumplieron su palabra y terminaron engañando a propios y extraños; y lo que iba a ser un “préstamo” terminó siendo algo permanente que todavía no está muy claro cómo se va a resolver. ¿De qué sirvió en su momento salir a aclarar que el cargo no se “sacaba” sino que se “reubicaba”, si en todo el año el mismo permaneció en la misma institución? ¿Por qué se le dijo a la comunidad algo que finalmente no cumplieron? ¿Por qué no crearon un cargo docente siendo este gobierno el que más cargos públicos creó en la historia de la provincia? Creo que todos merecen una explicación. Más allá de esto, el daño ya fue hecho y los trastornos de dejar a la escuela del barrio Jardín con un cargo menos son irreversibles a esta altura del año. La desesperación por cubrir la demanda en otra institución, la improvisación de hacerlo una vez comenzado el ciclo lectivo, la falta de comunicación con la comunidad educativa, son errores que no se pueden dar el lujo de cometer en educación. Pero por sobre todas las cosas, no se puede empeñar una palabra y después terminar no cumpliéndola, no se puede prometer algo que no se está dispuesto a hacer, sólo con el propósito de “calmar los ánimos”. Porque si el mismo Ministerio de Educación hace esto, qué quedará para los docentes y los alumnos a los cuales se los quiere instruir en valores. Además de una explicación todos merecemos unas disculpas, por lo menos. Como así también una rectificación de las acciones llevadas a cabo y que el cargo en cuestión vuelva a la escuela de origen.
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