Por Emilio Grande (h.)
En el marco de los actos del 131º aniversario de la formación de Rafaela, anoche fue oficiada la misa en honor al santo patrono, organizada por la diócesis de Rafaela, en la Catedral San Rafael, presidida por monseñor Gustavo Montini (vicario general) en virtud del viaje del obispo Carlos Franzini al Sínodo en el Vaticano.
La ceremonia fue concelebrada por los sacerdotes Alejandro Mugna (párroco) y Gustavo Giorgis, y se contó con la participación de la Orquesta Inicial de la Escuela Municipal de Música "Remo Pignoni" (se ubicó delante de la capilla del Santísimo Sacramento) que animó la liturgia.
También asistieron el intendente Luis Castellano, el senador Alcides Calvo, los concejales Daniel Ricotti, Nora Gramaglia y Félix Bauducco, el jefe de Policía de la URV Marcelo Bianchiotti, funcionarios municipales, entre otros, y dispar cantidad de fieles.
"Una nota peculiar de esta fiesta es que la celebramos con la ausencia de monseñor Franzini quien ha sido convocado por Benedicto XVI junto a tres obispos de Argentina para la XIII asamblea sinodal de obispos que se realiza en Roma, un orgullo para la Diócesis y los rafaelinos. Nos hemos comunicado con él esta tarde (por ayer), envía su saludo cordial y su bendición, y reza por esta ciudad a la que tanto aprecia y quiere, y por todos los que vivimos", destacó Montini durante la homilía.
"En los últimos 30 años se ha avanzado, si pensamos sólo en la técnica, lo que no se avanzó en 2.000 años. Es una bendición, signo elocuente de su inteligencia y su saber que crece en el tiempo. No obstante, el hombre de hoy no está bien, no llega a ser plenamente feliz, algo falta y algo le duele; tiene en su corazón una extraña sensación de angustia, cansancio y frustración, fenómeno complejo y causas muy diversas", agregó.
Más adelante, el vicario general de la Diócesis señaló que "en la Palabra de Dios (proclamada en el evangelio de anoche) la experiencia de Zaqueo, un hombre que aparentemente lo tenía todo pero en su corazón anidaba una curiosidad, lo cual pone en evidencia que tenerlo todo no es sinónimo de bienestar y mucho menos de felicidad. El hombre necesita de ayuda y orientación, una palabra y una presencia, una compañía, alguien, Dios".
FIESTA PATRONAL
"Celebrar hoy -continuó- en este lugar nuestra fiesta patronal es poner en evidencia esta realidad. Venimos a agradecer y pedir ayuda, a manifestar que sin Dios y sus amigos los arcángeles y los santos, quizás podemos vivir pero nunca bien y felices. Tanto Dios ha ayudado al hombre que no ha escatimado esfuerzos al extremo de enviar a su hijo Jesús para que el hombre pueda encontrar en él su auxilio y consuelo. Dios ayuda al hombre siendo que el hombre necesita de la ayuda de Dios".
En otra parte del sermón, Montini sostuvo que "esta realidad, la dimensión trascendente de la persona, más allá de nuestros credos no sólo la tenemos que proclamar sino sobre todo defender y exigir. Tiene consecuencias muy concretas sobre nuestra vida social y cívica. Significa que el Estado tutele este derecho, la historia de la humanidad nos ha dejado no pocos testimonios del mal hecho al hombre queriendo construir el mundo sin Dios. Debemos tener mucho cuidado y prudencia a la hora de elegir nuestras autoridades".
En los tramos finales, el vicario general dijo que "significa del no creyente, del indiferente o del ateo respeto y apertura, no se puede pintar de fundamentalista o retrógrado quien aporta una mirada distinta sobre el hombre y su vida (...) Los creyentes no sólo tenemos el derecho de hacer oír nuestra voz sino un gran desafío: un testimonio elocuente, una vida que muestre que Dios nos hace bien, que nos cambia la vida y nos hace auténticamente feliz".
Los comentarios de este artículo se encuentran deshabilitados.