Por Redacción
En el mes de marzo, en la Biblioteca Popular “J. M. Estrada”, comienza el taller de escritura creativa con niños y niñas, de 7 a 12 años, a cargo de la Lic. María Florencia Forni. La intención es promover el acercamiento de los chicos a la literatura y a las manifestaciones artísticas en general, estimulando sus capacidades interpretativas, en un ambiente de libertad que fomente la imaginación.
“Cuando soplan los vientos de la inmediatez y la hiperestimulación, cuando la cultura del espectáculo y lo sensacional se impone a lo racional y abstracto, los educadores como navegantes no podemos dirigir el timón a nuestro propio gusto. Es preciso sintonizar con el otro, conocer la naturaleza, la fuerza, y la dirección de sus esfuerzos comunicativos para poder dejar alguna huella”, sostiene Joan Ferrés.
Y compartimos la idea del pedagogo Gianni Rodani, quien sostiene que "la fantasía no está en oposición a la realidad”, sino que es “un instrumento para conocer la realidad, es un instrumento que hay que dominar”.
“Se puede contemplar el mundo a la altura del hombre, pero también desde lo alto de una nube. Se puede entrar en la realidad por la puerta principal o escurrirse en ella por una ventanita (...) Por medio de las historias y de los procedimientos fantásticos que las producen, nosotros ayudamos a los niños a entrar en la realidad por la ventana, en vez de hacerlo por la puerta. Es más divertido y por lo tanto más útil".
Esta propuesta busca generar un espacio para la creación y para el desarrollo de las distintas inteligencias particulares. En ese sentido, la coordinadora cree vital la interacción con otras disciplinas como las artes plásticas, la música, el teatro, la danza, la expresión corporal.
¿Por qué es importante el “contacto real” con los libros y con los compañeros de taller? El taller es un momento de encuentro, de reunión, de intercambio…entonces, sin descuidar la presencia e influencia de los medios técnicos, y valiéndonos de ellos, pretendemos recuperar esas otras experiencias.
CREACIONES
Entre mayo y diciembre de 2012 compartimos junto a los niños jornadas de lectura y creación, en un ambiente cálido y distendido. Momentos mágicos, aislados de la vorágine cotidiana, donde queda en evidencia la sabiduría de los niños.
Compartimos algunos relatos:
El mundo del espejo
Todo empezó cuando me mudé. Habían comprado un espejo nuevo, en una tienda que se llamaba Muebles Mágicos. La primera noche, cuando me fui a lavar los dientes, miré en el espejo y después, al abrir la puerta para ir a dormir, me encontraba en otro mundo, un mundo muy extraño. Intenté voltear la puerta para salir de ese extraño mundo pero la puerta había desaparecido.
Entonces no me quedaba más remedio que atravesar ese mundo para volver a mi baño.
Caminé por un camino que me llevó al bosque. En el bosque me encontré con dos ardillas que se llamaban Tita y Tato, y me dijeron: “Tomá el unicornio Coco para llegar al castillo y desde ahí regresarás a tu mundo”. Yo les hice caso y al salir del bosque me encontré con un unicornio. “Ese debe ser Coco”, pensé. Y él me llevó por el camino.
Me dormí, y cuando desperté estaba en mi baño. Después le dije a mi mamá que devuelva el espejo. Pero cuando fuimos a devolverlo, la tienda estaba cerrada.
Autora: Justina Sacripanti, 8 años.
¿Por qué el árbol del palo borracho es tan gordo?
Había una vez un hombre ebrio, que se preguntó de dónde venía el vino y se dijo: “Voy a probar la sabia del palo borracho”. Y lo era pues, la sabia del palo borracho ¡era vino!
El hombre mantuvo el secreto bien guardado, hasta que un día un chico lo siguió, lo descubrió y le dijo a todos los demás, que luego bebieron la misma sabia. Ese día, el hombre se quedó llorando debajo del árbol que ya estaba seco.
Pasaron los años y el árbol se tragó al hombre, y así fue como el palo borracho quedó tan gordo.
Autor: José Santagostino, 8 años.
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