Por Redacción
ROMA, 30 (AFP-NA). - El Papa argentino Francisco presidió el Viernes Santo su Vía Crucis, que se celebra en el Coliseo romano, como líder de la Iglesia católica, a la que quiere despojar de sus oropeles y acercarla a los más necesitados. La ceremonia se desarrolló en la basílica de San Pedro con la liturgia de la pasión del Señor, que recuerda las últimas horas de la vida de Jesús.
El rito comenzó con la postración del Papa en silencio frente al altar y procederá con la adoración de la cruz.
En el Vía Crucis, se trazó el recorrido de las 14 estaciones del Vía Crucis con las últimas horas de Cristo, que coronará las actividades de este Viernes Santo, en el Coliseo romano, del primer papa latinoamericano. Este quizá sea uno de los pocos actos de la Semana Santa de este año que lleva la impronta de su predecesor, Benedicto XVI, que había encargado las meditaciones al patriarca de la Iglesia maronita libanesa Bechara Rai y este encomendó a dos jóvenes su redacción. Se
trata de una forma de destacar el drama que vive Oriente
Medio,
con la guerra de Siria, pero también la difícil
coexistencia
entre musulmanes y cristianos, el auge del islam y
la
huída de muchos cristianos de la región ante la persecución
que
sufren, en particular en Egipto.
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