Por Redacción
Atilio José Ferrero tenía 77 años, pero parecía y lo demostraba con su energía, con su entusiasmo, tener muchos menos. Se mostraba joven, de espíritu por cierto lo era, muy conocido en la ciudad por su trabajo, por su bonhomía, por su amistad con todos, y desde hace algunos años -ya jubilado- por su actividad como tal en la esfera del Centro Empleados de Comercio.
Toda su vida laboral estuvo ligada con la ferretería, inicialmente en "El Candado", el negocio de Pablo Tranier que funcionó aquí mismo en calle Lavalle, frente al Diario; luego se pasó a Pairetti y Governo, en la primera cuadra de calle Necochea, hasta su cierre.
Ferrero murió ayer y se escucharon muchos buenos recuerdos de su persona, una de las mejores cosas que pueden dejarse por este paso terrenal.
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