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Información General Miércoles 1 de Diciembre de 2010

Sexo informal

Redacción

Por Redacción

¡Buen día! Si nos queremos, ¿por qué no? Hace décadas que vengo escuchando esta pregunta, especialmente en boca de la gente joven. Obviamente, se trata de sexo. He procurado siempre responderla con absoluta sinceridad, pero como uno es sacerdote, las respuestas pueden sonar como "de oficio".
Por ello quisiera compartir hoy unas palabras de Rembert G. Weakland que tienen valor testimonial.
"No creo que exista el ´sexo informal´. Para mi esas palabras no pueden usarse juntas. Es como hablar de un diamante barato o de una película aburrida de Charles Chaplin.
Para mi, el fusionarse es dar a alguien el regalo más grande que se tiene y que, en cierto sentido, jamás puede ser recuperado. Como es nuestro propio cuerpo el que damos, es el regalo en el que tenemos control, algo que es realmente nuestro. No puedo imaginar cómo a este regalo se lo podría llamar ´informal´. Recibir un regalo de este tipo tampoco puede ser informal.
Cuando nos damos tan plenamente estamos diciendo quiénes somos y deberíamos estar diciendo lo que pensamos y sentimos de la persona a quien nos damos...
En mi adolescencia escuchaba a muchachos presumir acerca de sus logros sexuales. En una sociedad que tendía a premiar las habilidades escolares y deportivas; y en donde ellos no sobresalían, su sexualidad los hacía sentirse superiores.
Era la forma de ser alguien. Después vi que mucho era sólo palabras.
La sexualidad es un poder y con ello va mucha responsabilidad. Tener relaciones sexuales no puede compararse con las cosas informales que hacemos, sino con el regalo más preciado que podamos soñar para dar a la persona que más amamos.
En la poca asesoría que he dado en mi vida, he conocido a tantas personas jóvenes verdaderamente maravillosas que deberían -demasiado tarde- haber tenido el valor para decir ¡no! la primera vez...".
Si antes la presión del ambiente era fuerte, podemos imaginarnos hoy el peso que tiene. Decididamente, la castidad -bien entendida- no es para cobardes. ¡Sólo para valientes! El verdadero amor puede esperar.

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