Por Redacción
La Ley de Educación Superior, en su Artículo 44, prevé que las instituciones universitarias aseguren el funcionamiento de instancias internas de evaluación institucional, con el objeto de analizar sus logros y dificultades en el cumplimiento de sus funciones, y sugerir las medidas para su mejoramiento.
En virtud de dicha normativa y su necesario cumplimiento, la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales voluntariamente ha puesto en marcha su segundo proceso de autoevaluación institucional, con la plena convicción de que aportará al desarrollo continuo de una cultura de la calidad y al mejoramiento del quehacer académico, la gestión institucional y la responsabilidad asumida frente a una sociedad cada vez más compleja.
La autoevaluación institucional constituye un proceso que implica la participación y el compromiso de todos los actores de la comunidad académica (autoridades, profesores, personal administrativo, alumnos y graduados). En otras palabras, significa una construcción conjunta y activa de todos para la mejora de la calidad académica. Esa participación responsable es un aspecto clave para potenciar las fortalezas institucionales y proponer estrategias para subsanar sus debilidades.
¿Qué es lo que se evalúa?
Se evalúa la Universidad como un todo, considerándose especialmente las dimensiones de docencia, investigación, extensión, recursos humanos, gestión, infraestructura, recursos materiales y biblioteca. La autoevaluación solo es posible con la participación de toda la comunidad educativa y constituye una oportunidad de mejora para todos.
¿Por qué nos autoevaluamos?
La evaluación institucional incorporada a la cultura de la organización es un elemento estratégico para contribuir al mejoramiento de la calidad académica pues permite la reflexión permanente, la innovación y la consolidación de nuevos modos de gestión y de relación con la comunidad.
Objetivos de la evaluación institucional
- Conocer, comprender y explicar cómo funciona la Universidad.
- Poder contribuir al mejoramiento de las prácticas en la Universidad, enriqueciendo la toma de decisiones.
- Complementar una mirada interna y externa sobre los fenómenos organizacionales y los específicamente académicos.
- Mejorar la comprensión que los actores tienen de su propia institución, estimulando la reflexión sobre el sentido y el significado de las tareas que se realizan.
Además, la autoevaluación institucional constituye una instancia inmejorable para que todos los integrantes puedan opinar, realizar aportes para la mejora de los procesos, buscar la calidad y reconocer los procedimientos que puedan asegurarla. Se puede decir, entonces, que la autoevaluación ofrece la posibilidad de:
- Promover el diálogo, el intercambio de ideas, opiniones y puntos de vista entre los integrantes de la institución.
- Favorecer la comprensión de la realidad institucional mediante la realización de un diagnóstico de situación.
- Jerarquizar objetivos, estableciendo un orden para ejecutar prioridades y resolver problemas.
- Facilitar la toma de decisiones fundadas en la perspectiva de obtener una mejora en la utilización de los recursos y la calidad de los resultados.
- Adecuar el funcionamiento institucional a las nuevas realidades.
Por lo tanto, la autoevaluación es un instrumento de vital importancia en la transformación de las universidades, ya que al ser un proceso participativo y consensuado debe servir para interpretar, cambiar y mejorar la práctica educativa. Y UCES ha decidido transitarlo por segunda vez en sus jóvenes 20 años.
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