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Información General Jueves 10 de Marzo de 2011

Según nos dicen

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Antonio Fassi

Por Antonio Fassi

Cuarenta años atrás en una aventura personal a la intemperie pasé cierta cantidad de tiempo, explorando el subconsciente a través del contacto con la naturaleza. Esa relativa vida al aire libre no permitía disponer de ciertas comodidades que hacen a la higiene corporal.

Una de ellas proponía el no disponer de la diaria ducha que acostumbramos utilizar al finalizar la jornada de trabajo. Pero como es necesario (según nos dicen) mantener limpios los poros de nuestra piel recurría al baño en balde, es decir entibiaba agua, jabonaba el humano físico y luego arrojaba agua sobre el cuerpo utilizando un recipiente menor.

Pero hete aquí, viviendo actualmente en Rafaela cuatro décadas después, debo forzosamente utilizar el mismo sistema de aquel entonces, si pretendo mantener la limpieza de la piel y oler decorosamente en sociedad, pues el agua del depósito sobre el techo del hogar habitado en la actualidad no alcanza para la nocturnal operación higiénica.

No es necesario aclarar el motivo conocido por todo el mundo. Pero aquello que es preocupante con respecto al agua es que nuestro país posee enormes cantidades de agua dulce desperdiciadas: ejemplo el río Paraná vuelca millones de metros cúbicos del precioso elemento al mar. ¿A nadie se le ocurrió utilizar ese volumen acuoso en beneficio de la población?, por medio de canales, sistema de bombeo, acueductos a cielo abierto, utilizando toda la gran tecnología que (según nos dicen) poseemos. Estando la misma al servicio de la población (según nos dicen), ¿debemos sufrir el terrible flagelo de la falta de agua potable en gran parte del país?

Sabemos que el agua corre por lo bajo (cualquier persona lo sabe). Pero también sabemos que los egipcios (2.000 años antes de Cristo) canalizaban el agua a sus terrazas escalonadas a fin de irrigar el precioso maíz con que alimentaban a la población del imperio.

Según nos dicen, nuestro país goza de un desarrollo económico sustentable, pero (según no nos dicen) es realidad que gran parte del país carece de la necesaria cantidad de agua potable para llevar adelante una decorosa existencia humana.

Ahora (según creemos nosotros) debemos estar retrocediendo a pasos agigantados, teniendo en cuenta que cualquier civilización que avanzó sobre el planeta asentó sus reales a orillas de algún río con agua dulce a voluntad. En cambio esta, nuestra (según nos dicen) tan evolucionada humanidad, cada día posee (según nos dicen) menos agua potable, pero nosotros observamos que a pocos kilómetros millones y millones de metros cúbicos de agua dulce, segundo a segundo se los traga el mar. Ni pensar en el río Amazonas ni el río Orinoco, ni muchos más.

Según decimos nosotros, es hora que quienes deciden los destinos de algunas "democracias", así entre comillas, piensen en proyectos de aprovechamiento de estas enormes fuentes de agua dulce con planes sustentables de inversión a largo plazo y no sólo programen sus inversiones para ganar las próximas elecciones, mientras la población carece del agua indispensable para beber... y algunos seguimos "la ducha del balde".

¿Verdad o mentira? ¡Dígalo usted!

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