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Información General Domingo 11 de Noviembre de 2012

San Martín-Bolívar, conferencia de Sarmiento

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Amado Raspo

Por Amado Raspo

Julio 1° de 1847 en el Instituto Histórico de Francia, Sarmiento, hallándose presente San Martín. En forma sintética, recordó la vida de ambos próceres y desde luego el tema de la conferencia de Guayaquil.

San Martín, agrega Sarmiento, creyó haber encontrado la solución de sus dificultades, diciendo y refiriéndose a Bolívar: "Y bien General, le digo, yo combatiré bajo sus órdenes. No hay rivales para mí cuando se trata de la Independencia Americana. Esté Ud. seguro General, venga al Perú, cuente con mi sincera cooperación; seré su segundo". Bolívar, sigue Sarmiento, vaciló un momento, pero enseguida, como si su pensamiento hubiera sido traicionado, se cerró en el círculo de imposibilidades constitucionales que levantaba en torno de su persona y se excusó de no poder aceptar aquel ofrecimiento tan generoso.

San Martín regresó al Perú dudando un poco de la abnegación de su compañero de armas, y resuelto a hacer lo único que a su juicio podía salvar la revolución. La noche que siguió a la entrevista de los dos Generales, un jefe de Bolívar, se introdujo en la habitación de San Martín, para revelarle la verdadera situación de las cosas y ofrecerle a nombre de muchos otros jefes sus simpatías y adhesión. Bolívar mismo había dicho a San Martín, que no tenía confianza en sus jefes y su sistema de organización militar lo hacía más popular entre los soldados y subalternos, que entre los oficiales superiores, a quienes trataba de una manera un tanto humillante. Declaró Sarmiento: "San Martín ha dejado ignorar en América durante veinte años el objeto y resultado de la entrevista de Guayaquil". El comandante Lafond, de la marina francesa, publicó en "Viajes alrededor del Mundo", la carta de San Martín a Bolívar, esta carta es la clave de los acontecimientos de aquella época y por otra parte revela a las claras el carácter y posición de los personajes.

Sarmiento lee ante su atento auditorio el documento famoso, y termina su lectura, agregando: "he aquí un testamento en que un hombre eminente lega a otro la Gloria, el poder adquirido con todas las previsiones necesarias para que su heredero aproveche el legado. En San Martín era la renuncia en la flor de la edad de toda su existencia venidera, de la mitad de una obra feliz y gloriosamente comenzada. Aquella acta de abdicación voluntaria es la última manifestación de las virtudes antiguas que brillaron al principio de la revolución de la Independencia sudamericana.


Extractado de "Efemérides Sanmartinianas" de Jacinto R. Yaben.

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