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Información General Miércoles 17 de Abril de 2013

Sacarnos la máscara es vencer a la hipocresía...

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Alicia Riberi

Por Alicia Riberi

Cuánto cuesta sacarse la máscara, dar la cara, enfrentar situaciones, decir la verdad... es una lástima porque es como si cada uno, cada noche, dejara la máscara en el perchero y se la pusiera antes de salir, aunque hay otros que ni para dormir se la sacan, como es el caso de quiénes acusaron al Papa enérgicamente y hoy sin argumentos, lo soban, lo destacan como imaginando que alguien les puede creer, pero si lo pensamos bien, forman parte de un circo tan bien montado que hasta los aplauden y todo. También están los que le mienten a sus seres más queridos, para disfrutar de momentos efímeros, los que le mienten a sus alumnos porque no les interesa enseñar, no se apasionan porque ellos disfruten, solo es un trabajo que reditúa unos pesos para sobrevivir, los que le mienten a Dios y sólo se acercan para que el mundo los vea como seres nobles y generosos, médicos que mienten a sus pacientes para sacarle un mango más y de los políticos, ni hablemos, porque dan cátedras de falsedad, de figuración, de frialdad, de soberbia, de caradurismo...

De toda esta realidad, qué pueden aprender nuestros niños y jóvenes... lógicamente a ponerse máscaras y como algunos no quieren o no pueden se suicidan literalmente o se van matando lentamente con la droga, el alcohol y con cuántas cosas... Lo que debemos comprender es que Dios está, es misericordioso, perdona, nos ama, pero agazapado también está el maligno que destruye, desvirtúa, tienta y como si esto fuera poco, Dios nos hizo libres para elegir... de qué lo podemos culpar?

Para que esta sociedad cambie, debemos sacarnos las máscaras y destruirlas para no correr el riesgo de tentarnos y volver a usarlas... hay que animarse a luchar con el arma más poderosa que tienen las personas... seguramente duele, a veces lastima pero nos hace seres auténticos... esa arma es la verdad, no la verdad acomodada como la de muchos políticos, que son tan inteligentes que nos hacen creer cada cosa... sino la verdad genuina que nos permita edificar cimientos para una política diferente, que no dibuje números, ficciones, engaños, sino que avance lento, pero en carriles que puedan desembocar en un buen proyecto de vida para todas las personas.

El desempleo, el hambre, la falta de casi todo, la violencia, obviamente no son buenos ingredientes para ninguna sociedad, ya que crea resentimiento, odio, bronca, envidia y estos son antivalores que salpican al mundo entero y lo vuelven opaco e inhabitable...

No es la nota del desaliento, sino de la reflexión que debe sacudirnos, para intentar entre todos cambiar, ya que siempre es tiempo, sino miremos a los ojos a nuestros hijos, nietos, alumnos, amigos y juntemos en esas miradas ávidas de amor, que piden a gritos oportunidades y que aún tienen ganas de soñar... recuperemos la fuerza, es nuestra responsabilidad de adultos, maduros, reflexivos, pensantes y críticos, de lo contrario los estamos dejando solos, desamparados y a merced de quién quiera dañarlos.

El objetivo amerita poner sobre la mesa todo, sin guardarnos nada... es tiempo... borremos la hipocresía...

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