Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido
Información General Domingo 29 de Julio de 2012

Roncar… ¿molesto o peligroso?

Leer mas ...

Redacción

Por Redacción

Por Juan Riachi. - Cada vez es más evidente la asociación entre el ronquido y las alteraciones en la calidad de vida. En unas ocasiones sólo es un síntoma molesto, pero en otras es la punta del iceberg de una enfermedad compleja llamada Síndrome de Apnea-Hipopnea del Sueño (SAHS).

El SAHS consiste en la aparición de episodios recurrentes de limitación al paso de aire durante el sueño como consecuencia de una alteración anatómico-funcional de la vía aérea superior que conduce a su colapso provocando descensos de la saturación de la oxihemoglobina (oxígeno en sangre y disponible para todos los tejidos del organismo) y micro despertares que dan lugar a un sueño no reparador, somnolencia excesiva diurna, trastornos neuropsiquiátricos, respiratorios y cardíacos.

Recientemente el Grupo Español del Sueño en su Consenso Nacional sobre SAHS lo define como un cuadro de excesiva somnolencia diurna, trastornos cognitivos-conductuales, respiratorios, cardíacos, metabólicos e inflamatorios secundarios a episodios repetidos de obstrucción de la vía aérea superior durante el sueño. Ya en la definición de esta enfermedad se pone de manifiesto la complejidad de la misma.

Las graves consecuencias para la salud de un SAHS no tratado, están avaladas por la extensa literatura médica, sobre todo de los últimos años, que ha demostrado las repercusiones socio-sanitarias, riesgo cardio-vascular, déficit neuro-cognitivos, enfermedades cerebro-vascular, a las que hay que añadir un aumento de la accidentabilidad laboral y la siniestralidad vial.

Durante años se defendió erróneamente que la coexistencia de los trastornos respiratorios del sueño con las enfermedades cardio y cerebrovasculares eran resultado de factores de riesgo comunes a estas enfermedades, tales como la edad avanzada, la obesidad, el sedentarismo, el tabaquismo, la post menopausia en las mujeres, entre otros. No obstante, estudios epidemiológicos recientes han demostrado que los trastornos respiratorios asociados al sueño son un factor de riesgo independiente para padecer Hipertensión Arterial, Cardiopatía Isquémica, Insuficiencia Cardíaca, Arritmias, asociándose además al aumento de la incidencia de Muerte Súbita.

Por otra parte, las alteraciones neuro conductuales que pueden aparecer como consecuencia de esta enfermedad son variadas pudiendo manifestarse como dificultad para concentrarse, alteraciones en la memoria, ansiedad o depresión, falta de deseo sexual, impotencia, todo esto determina un deterioro en la calidad de vida y aumenta el riesgo de padecer accidentes laborales o viales, con frecuencia estos son la causa de muerte a causa de esta enfermedad. Valga como ejemplo que en países del primer mundo, es fundamental descartar este cuadro mórbido para otorgar a una persona su licencia de conducir.

El mayor estudio epidemiológico realizado hasta el momento con pacientes afectos de SAHS se realizó en la Universidad de Johns Hopkins, en Baltimore, Estados Unidos, evaluó a más de seis mil hombres y mujeres durante más de ocho años y concluyó que los trastornos ventilatorios asociados al sueño están asociados a un aumento de la mortalidad en todos los aspectos, especialmente en relación a problemas coronarios. Concluyó además que hombres entre los 40 y 70 años con graves trastornos respiratorios asociados al sueño tenían dos veces más probabilidades de morir por cualquier causa que los hombres sanos del mismo grupo etario.

El SAHS es una enfermedad de curso lento y progresivo que evoluciona a lo largo de años, y excepto en los casos muy severos donde la excesiva somnolencia diurna puede ser muy evidente alertando al paciente y a su familia, en otros casos, el diagnóstico es tardío. Es por esto que el diagnóstico oportuno es el punto más importante para evitar las consecuencias de esta enfermedad. La sospecha diagnóstica, el interrogatorio dirigido a la calidad de sueño le ahorrará al paciente muchas dificultades en el futuro y mejorarán notablemente su calidad de vida.

Cuando una persona ronca y “molesta”, la solución no es confinarlo a dormir a la habitación de servicio, sino entender que puede ser el síntoma más evidente de una enfermedad compleja y que la consulta oportuna y el diagnóstico precoz pueden cambiar la historia natural de la enfermedad.

Seguí a Diario La Opinión de Rafaela en google newa

Los comentarios de este artículo se encuentran deshabilitados.

Te puede interesar

Teclas de acceso