Por Redacción
Por Virgilio Jiménez Grotter. - Como toda gran ciudad, Buenos Aires ofrece al visitante la posibilidad de realizar una amplia gama de actividades. Sus calles y plazas, avenidas de estilo francés -especialmente, la Alvear-, sus grandes museos (el MALBA, el Museo Nacional de Bellas Artes, Villa Ocampo en San Isidro, que fue residencia de la escritora Victoria Ocampo y por donde han pasado personalidades como Ortega y Gasset, Indira Gandhi y Albert Camus, entre otros), los grandes palacios (el San Martín, que ocupa la Cancillería y el Palacio Paz, residencia del fundador del diario “La Prensa”, y actualmente sede del Círculo Militar), son ejemplos de algunos sitios que merecen ser conocidos por los turistas locales y del exterior.
La capital de la República Argentina también presenta interesantes propuestas para aquellos que disfrutan de la buena gastronomía. Mencionaremos sólo algunos reductos, dentro de una variada gama, todos altamente recomendables, y algunos con un poco de historia.
El restaurante del Club Danés es una buena opción para conocer un poco acerca de la cultura y los platos típicos de ese país. Ubicado en un piso 12 sobre Leandro N. Alem permite apreciar una magnífica vista hacia el Río de la Plata. Es uno de los pocos restaurantes de altura que actualmente existen en Buenos Aires, con una excelente relación precio-calidad.
“Elena” es el flamante restaurante del hotel Four Seasons, ya que hace alrededor de un mes culminaron las remodelaciones que permitieron su inauguración. La carta del restaurante es simple, apuesta a lo nacional, y también presenta una muy buena relación precio-calidad, con el agregado de comer en un cinco estrellas y en una ubicación privilegiada de la ciudad.
En cuando a la historia del edificio que alberga al hotel, Félix Saturnino de Alzaga Unzué le obsequió a su prometida, Elena Peña, la fastuosa mansión -que se encuentra sobre calle Cerrito, contigua al hotel- como regalo de bodas. La pareja, descendiente de familias patricias, se casó el 6 de mayo de 1916 y en 1920 se mudaron a la mansión. El nombre de este excelente restaurante es un homenaje a la mencionada esposa del terrateniente argentino.
El Pasaje del Correo es un pintoresco lugar que está situado a pocas cuadras del cementerio de la Recoleta. Fue construido en 1920 por un inmigrante italiano llamado Felipe Restano y es uno de los pocos rincones de la ciudad que conservan su arquitectura original.
El nombre de “Pasaje del correo” se debe a que durante años funcionó una oficina de correo, que daba a la calle y fue luego reconvertida en cafetería. Allí está “Sirop Folie”, un cálido restaurante de estilo afrancesado en donde además de almorzar o cenar también se puede participar de la ceremonia del té, que se puede acompañar con exquisita patisserie.
El Alvear Palace Hotel es uno de los más tradicionales hoteles de Buenos Aires. De estilo francés, erigido en la esquina de Av. Alvear y Ayacucho, fue concebido en 1932 como un hotel de lujo para hospedar a la creciente cantidad de visitantes europeos que para esa época llegaban a Buenos Aires.
Dentro del mismo, y con acceso por la calle Ayacucho se encuentra “La Bourgogne”, restaurante dirigido por el carismático chef Jean Paul Bondoux. Lleva el sello Relais et Chateaux y es considerado el mejor restaurante francés de la ciudad.
La carta de vinos de este exclusivo lugar se parece a un libro, ya que en la bodega se atesoran verdaderas joyas de origen francés, italiano, español y por supuesto de nuestro país. Dentro de los vinos franceses, es posible hallar los mejores chateaux franceses, como el inalcanzable Chateaux Petrus.
Por último, sabido es que Puerto Madero se ha convertido desde hace varios años en un distrito gastronómico de primer nivel y de variada oferta. No hay que pasar por alto el “Happening”, que hace honor a su slogan publicitario: “las mejores carnes grilladas”. La calidad de los distintos tipos de carnes es óptima, así como los panes que allí se elaboran.
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires puede parecer no ser el mejor lugar para vacacionar en época de los arduos veranos que caracterizan a nuestro país. Sin embargo, tiene la capacidad de atraer al turista con todo tipo de propuestas -las enumeradas anteriormente son sólo una pequeña muestra- y, aunque resulte paradójico, la mayoría de los porteños desconoce gran parte de los sitios de interés histórico y cultural que alberga esa metrópolis.
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