Por Redacción
En la edición del 24 de septiembre de 1966 en la columna "Viñetas de antaño" firmada por Rafael R. Actis (ex director de LA OPINION) escribió sobre "Rafaela no puede olvidar a sus pioneros: don Tobías Colombo" (una calle lleva su nombre en el barrio Güemes) que a continuación se transcribe:
"Dichosos de los pueblos que tienen la virtud de recordar el reconocimiento de quienes fueron sus propulsores. Lo que es hoy la pomposa «Perla del Oeste», alguien desde el ayer lejano debió empujarlo hacia adelante. Entre esos preclaros ciudadanos desaparecidos se cuenta a Tobías Colombo destacada figura que mientras cimentaba su emporio comercial y después industrial al agregar la imprenta «La Patria» a sus quehaceres diarios no descuidaba su activa gestión personal en favor de la elevación cultural y social de Rafaela, se lo veía sumarse a cuanta manifestación popular significaba progreso colectivo, si bien su centro era la colectividad italiana y cabeza de la Sociedad Italiana «Vittorio Emanuele II».
"Quién no recuerda aquellos 20 de septiembre, preludio de la primavera día de la verdadera fiesta peninsular, en que se recaudaban fondos para solventar la edificación del actual edificio de la Sociedad Italiana y efectuar envíos «alla Patria lontana» enrolada en la primera guerra mundial.
"En estos acontecimientos «della data 1914-18» Tobías Colombo era cabeza de los movimientos económicos. Podía ser don Faustino Ripamonti quien encabezara la lista con millares de liras, podía ser el maestro Antonio Cossettini quien con su verba incitante tocara los corazones de todos los italianos radicados en nuestra ciudad, pero el motor, el eje, la palanca que colocaba a Rafaela entre las principales poblaciones argentinas que graban mayor cantidad de dinero, comestible o ropa «alla patria lontana» era Tobías Colombo, quien animaba a los grupos para que hicieran efectivo su óbolo humanitario.
"Gracias a su activa gestión como presidente la Sociedad Italiana de Rafaela, después de inaugurar su actual sala de espectáculos, lamentablemente abandonada en estos momentos por no convivir en la actualidad espíritus emprendedores como lo era Tobías Colombo, gracias a su esfuerzo fue posible inaugurar en una noche solemne la parte frontal del edificio comprendiendo el salón de actos, largo zaguán de entrada y el buffet con su amplio hall.
"Se sumaba a cuanta iniciativa se concretara para socorrer a los damnificados del ciclón que azotara entre una gran zona a Rafaela en 1907, presidiendo una de las comisiones para festejar el primer centenario registrado el 25 de Mayo de 1910 o tomando parte activa para declarar Rafaela ciudad, trabajaba intensamente para la cultura peninsular y así se lo vio contratar en 1919 la actuación en la Sociedad Italiana la embajada teatral de zarzuelas Della Torre-Spinelli-Pompei o la comedia piamontesa Sasalegno (1920).
"En 1934 había que ordenar a una voluntad del gobierno italiano para que el bello y dulce idioma fuera enseñado en una escuela particular, ya que el piemontés que era hablado por los colonizadores iba perdiendo trascendencia. Se fundó el centro de enseñanza «Dante Alighieri» cuya obra educacional y artística continúa hasta la actualidad. Entre los más animosos y presidenciales figuró Tobías Colombo.
"Este hombre llegado a nuestra ciudad en oportunidad de la celebración del XX setiembre de 1906 acompañado de su distinguida señora Rosa Colombo. Tras un breve estudio de la plaza y al encontrarse con una colectividad nutrida dispuso radicarse en Rafaela, adquiriendo el negocio de librería que fuera de José González situado en la esquina avenida Santa Fe y Alvear, anexándole el ramo de cigarrería puesto que Tobías y Rosa procedían de Rosario en cuya fábrica tabacal Testoni y Chiessa (hoy Picardo) un hermano era gerente, trabajaban ambos. La marcha ascendente del comercio fue trasladado a partir de 1932 a su edificio de avenida Santa Fe y Pueyrredón (cerró en la década de 1990).
"En 1917 en su imprenta hizo editar el periódico «La Patria», colocando en la dirección al periodista salteño Antonio Guirao Navarro, sumado a los maestros de las artes gráficas Mariano G. Quirós y José Valenciano, esa hoja periodística sembró del auténtico castellano en una época que la mayoría de los maestros de escuela no lo hablaban a la perfección por ser inmigrantes.
"Con este hombre desaparecido en 1938 (hoy se cumplen 73 años) cuando sólo contaba 65 años de edad y mucho podía aún esperarse de sus relevantes condiciones productivas, Rafaela está en deuda y es de confiarse que en un tiempo próximo se le rinda el justiciero homenaje que reclama su ardua labor volcada en todos los órdenes en favor del adelanto social, comercial, industrial y cultural".
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