Por Javier Alfonso
Andrés Costamagna es un vecino de nuestra ciudad que vive con su familia en barrio 9 de Julio. Es contador, y además siente una intensa atracción por todo aquello que tiene que ver con la vida y obra del general José de San Martín. Es así que ya hace varios años Andrés está vinculado a la Asociación Cultural Sanmartiniana de Rosario, a través de la cual vivió inolvidables experiencias, como fueron dos viajes que sin duda marcarán recuerdos imborrables a lo largo de toda su vida: dos cruces a la Cordillera de los Andes -uno en 2009 y el otro en enero de 2011-, a lomo de mula por los mismos pasos utilizados por el Libertador de América.
Es bueno recordar que San Martín cruzó el cordón montañoso en ocho oportunidades a través de seis pasos diferentes. La primera a través del "Paso de los Patos" -el lugar que nos ocupa hoy- y la última por el Paso de "El Portillo" -el primer viaje de Costamagna-. Pero mejor volvamos a este 2011 y a una nueva aventura.
"PASO DE LOS PATOS"
Es así que para este segundo viaje -en 2011-, Andrés partió el viernes 14 de enero rumbo a Mendoza, y el sábado 15 por la tarde llegó a Barrial (Pcia. de San Juan). El inicio de la expedición estaba programado para el lunes 17 de enero, con un final previsto para el 24 del mismo mes.
"Era un viejo anhelo hacer este nuevo cruce por el "Paso de los Patos" -comentó Andrés-, el lugar donde cruzó San Martín con su ejército de 5.000 hombres. Al grupo lo conformamos cuarenta personas con once baqueanos -en total 51-, mulas y caballos; y las mulas de carga llevaban las carpas justas para no llevar peso extra. Salimos el 17 (de enero) temprano para completar las distintas etapas. Este cruce es el más largo y uno de los más difíciles".
En este punto, la pregunta obligada era saber por qué el Libertador optó por un cruce largo y difícil, a lo cual Andrés contestó "tomó por ahí para confundir al enemigo ya que lo esperaban más al sur. Los españoles se jugaban que por ahí no iba a venir. Fue una táctica de guerra donde prefirió demorar el ejército e ir por un lugar difícil donde nadie lo esperaba. Y lo que tiene de bueno este paso, es que tiene descansos muy grandes, donde hay pasto y agua para hombres y animales, considerando que está en un rango de 4.500 a 4.800 metros de altura" explicó.
LA AVENTURA
Repasando lo vivido Andrés recordó con emoción que lo primero y más difícil del comienzo fue la adaptación entre el hombre y el animal, "El primer día la mula me desconoció y me tiró al diablo" dijo entre sonrisas, "casi me dan ganas de volverme". Reconociendo además que en la marcha del grupo hubo varias caídas sin consecuencias hasta el último día, cuando un viajero rosarino cayó de su caballo sufriendo la fractura del húmero, debiendo ser rescatado por una camioneta varios kilómetros y horas después.
El viaje se dividió en varias etapas, prácticamente una por día. Así, Andrés nos enumeró cuáles fueron esas distintas etapas y lo vivido en cada una de ellas.
"El domingo 16 de enero salimos de Barrial (Pcia. de San Juan) hasta el puesto de Gendarmería «Alvarez Condarco». Y al día siguiente desde allí hasta «El Peñón», lugar que es muy conocido por estar la Estancia Manantiales, un sitio donde siempre hay pasto y como su nombre lo dice el agua brota de la superficie. Ellos lo llaman también 'vegas'". Continuó, "esa noche dormimos «al sereno», es decir a cielo abierto y con bolsas de dormir. Una postal del cielo increíble, las estrellas tenían una luminosidad que aquí no se ve, además de la luna llena que recortaba la figura de la Cordillera".
Continuando con las etapas, la siguiente unió «El Peñón» con «El Espinacito», "la etapa más difícil -decía Costamagna-, superior a los 4.500 m. de altura y con subidas y bajadas muy abruptas. Queríamos detenernos en el puesto Lepes, pero como no había agua ni pasto ni para nosotros ni para los animales debimos continuar hasta «Vega Gallardo», dos horas más adelante. Eso hizo que debamos cabalgar de noche y cansados. Llegamos al lugar a la medianoche, eso sí, a la luz de la luna" recordó con emoción.
Al día siguiente -prosiguiendo la marcha-, la meta era el «Valle de los Patos» y más específicamente un puesto de Gendarmería llamado «Sardina» donde hicieron el campamento base. Finalmente -la última etapa- era llegar a «El Hito» que es el límite entre Argentina y Chile, donde luego comienza el Valle Hermoso y el descenso en territorio chileno. «El Hito» era el objetivo último de la expedición.
En «El Hito» hay un monolito con los bustos de San Martín y O'Higgins y allí el grupo cansado, pero feliz, cantó el Himno nacional, para más tarde iniciar el retorno por el mismo recorrido que llegaron pero cuesta abajo, en declive hasta el punto de origen en «Alvarez Condarco».
"Llegar a «El Hito» todos juntos fue el momento más increíble -recordó Andrés- y luego cuando volvimos a «Valle de los Patos» los baqueanos nos esperaban con unos chivitos asados espectaculares"; y agregó "En Condarco dejamos las mulas y volvimos hasta Barrial en un camión Unimog del Ejército".
REFLEXIONES
"La aventura fue fantástica y motiva mucho homenajear al Ejército de los Andes" señaló. "En el Valle de los Patos todavía se conservan «pircas» (corrales hechos con piedras) enormes, de más de trescientos metros de largo, que según los baqueanos son los que usó el Libertador para encerrar los animales de su ejército. Simbólicamente nosotros colocamos piedras para reconstruir los sectores más destruidos" agregó.
Y concluyó "En total fueron 7 días de cabalgata -de lunes a lunes-; y de ser cuarenta personas desconocidas terminamos formando un grupo fantástico con mucha amistad. Como datos anecdóticos recuerdo que un día nevó, hacía mucho frío y debimos seguir bajo la nevisca; y en otro momento, uno de nuestros caballos se 'apunó' y no quería seguir. Pero, liberado de la carga, se volvió a apoyar en sus cuatro patas y continuamos el viaje". Estos datos reflejan la dificultad de lo hecho por San Martín con cinco mil hombres, que seguramente padecieron cosas similares a estos cincuenta.
"Cualquiera que esté interesado en vivir esta experiencia se puede anotar a través de la página web de la Asociación rosarina, www.crucedelosandes.com.ar" dijo a modo de despedida nuestro vecino Andrés Costamagna.
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