Por Emilio Grande (h.)
En la víspera se celebró la pasión del Señor en las distintas parroquias de nuestra ciudad, con la peregrinación a las siete iglesias y anoche culminó el Viernes Santo con el vía crucis decanal alrededor de la plaza 25 de Mayo en el que participó una multitud de personas de distintas edades, meditando sobre las 14 estaciones con un guión compuesto por oraciones, reflexiones y canciones.
"El Señor nos amó hasta el extremo, todo lo que hemos rezado a lo largo de esta marcha nos lo confirma, lo que hemos celebrado horas más tempranas nos lo recordaba. Lo que estamos recordando es una muerte, el aparente triunfo de la muerte y del pecado sobre el amor", expresó monseñor Carlos Franzini al término de la peregrinación parado en la puerta del atrio de la Catedral San Rafael mirando a la calle.
Y agregó: "porque el justo, el santo, el que no tenía pecado cargó sobre sí el pecado de todos nosotros, la injusticia, la violencia, la mentira, la corrupción; se hizo cargo de todo el deber del mundo y murió. A simple vista ha triunfado el poder de la muerte".
En otra parte de su mensaje, el obispo señaló que "traigamos a nuestro presente esta realidad de pecado y de muerte que hemos rememorado porque también hoy a primera vista la muerte vence, una aparente victoria de la cultura de la muerte con la persistencia de situaciones de violencia, injusticia, marginación en nuestra vida cotidiana; ver a tantos jóvenes nuestros atados por el flagelo de las adicciones: el alcohol, la droga, el tabaco y el juego".
"Ver tantas manifestaciones de desfachatez -continuó-, de corrupción sin límites, de justicia tantas veces lenta y sometida a poderes (...), que cada vez con más fuerza e insistencia se nos quiere hacer creer que el aborto es un derecho cuando lo sabemos no sólo por la fe sino también por la ciencia eliminar una vida recién concebida; sin embargo es vida humana con un ADN único e irrepetible, con un proyecto que hará de ese ser vivo en el seno de su madre una persona humana en plenitud como cualquiera de nosotros y nos quieren hacer creer que alguien puede tener derecho a decidir sobre esa persona".
Más adelante, Franzini dijo que "por eso nos hace bien hacer este camino con Jesús, encontramos el camino y la respuesta para responder a tanta mentira y violencia, aún violencia institucionalizada. El camino es el de Jesucristo, el del amor y perdón sin límites, pero también el compromiso sin límites a favor de la vida en total adherencia a la voluntad de Dios y disponibilidad al servicio de los hermanos, sobre todo de los más pequeños y débiles. La respuesta de Dios a quienes quieren hacernos creer que la muerte ha vencido".
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