Por María Florencia Forni
El Centro Cultural La Máscara lanzó este fin de semana su temporada artística con la presentación del trabajo de fin de año 2010 del Taller de Teatro para Adultos, a cargo de Marcelo Allasino. “El que está por venir” es el nombre de esta pieza interpretada por Mayra Armando, Marilú de la Riva, David Gastelú, Mary Haspert, Gustavo Mondino, Inés Nosti, Pablo Pellegrinet, Viviana Ochat, Teresita Tosco, René Velázquez y Sebastián Zoppi; que tiene el sello propio de este sobresaliente director, que una vez más bombardea a los espectadores con tanta miseria humana tirada sobre el escenario del teatro.
Las familias de la novia y el novio se encuentran en lo que debería ser una fiesta familiar. Once son los personajes, cuyos monólogos y secuencias de acciones parecen carecer de sentido. No sabemos exactamente el motivo real del asadito, el gran plato argentino que los convoca, pero no podemos evitar sentir, aunque nos riamos en muchos momentos, el clima de tensión que circunda la obra, y estalla cada vez que explota uno de los personajes. Algo huele mal y no son los choricitos dispuestos en la parrilla eléctrica.
PROCESO CREATIVO
Para conocer cómo se fue gestando esta obra, La Opinión visitó la sala de La Máscara durante uno de los ensayos. David Gastelú comenta: “el año pasado nos encontramos en el taller la mayoría de los actores de la compañía junto a otros actores con trayectoria, y por eso la muestra fue pensada de una manera muy particular”.
“Cada actor había elegido un monólogo, de temas muy distintos entre sí, para trabajar durante el taller. Inicialmente sirvieron para entrenar la técnica vocal, y luego cuando se fue armando la trama de esta obra se fueron incorporando estos textos, que aparentemente no se relacionan”, describe Mayra Armando. “Imaginé una situación que proponía tejer relaciones entre los personajes y sus universos, y empecé a direccionar ese desarrollo en un mundo donde los textos originales empezaron a tener nuevas resonancias. Esto dio una cierta forma a "El que está por venir", que sigue siendo un trabajo en proceso”, añade el director.
UNIVERSOS QUE ESTALLAN
Reunidas las familias, el clima de tensión surge cuando, rebalsan los deseos incumplidos y las broncas contenidas de los personajes. Estalla la novia contra la sociedad burguesa y el estereotipo femenino que nunca quiso o pudo alcanzar, estalla la madre que se libera bailando temas de películas, estalla Diana contra Fito y escupe con asco su verdad, estalla Benjamín, estalla la abuela y manda al carajo los consejos del cura de su Iglesia que le pedía cordura y amor para resolver los problemas familiares... ¿Qué nos causa tanto malestar? (tanto malestar en la cultura)
CON ESTILO PROPIO
“El que está por venir” tiene el sello del director de La Máscara y Punto T, Marcelo Allasino, porque, como en otras obras del grupo, se rompe la barrera entre el sueño y la vigilia, entre el mundo de los deseos más íntimos y el mundo social donde los canalizamos. Las imágenes aparentemente inconexas entre sí se enlazan, y el clima general de la obra provoca en los espectadores una sensación de extrañeza.
Y subyace la crítica: a la sociedad que nos impone modelos inalcanzables, a la religión que intenta adormecer las pulsiones, y al hombre mismo, que no queremos aceptar que a veces no somos piadosos, sino injustos, algo agresivos y discriminativos. ¿Cuánto miedo nos causa escucharnos?
La obra se presenta cargada de símbolos cuyos significados, debido a la extensión, no podría desarrollar este artículo. “El que está por venir” despierta múltiples lecturas y volverla a ver sería asistir a una nueva pieza teatral. La selección de la música, los elementos de la escenografía, la vestimenta, la iluminación; cada detalle construye sentido, con la marca del ojo sutil y minucioso de Allasino.
¿DE QUE BARRO VENIMOS?
La obra empieza con el tema clásico y brillante de Haendel titulado “El Mesías”. Luego, dividida en cuatro capítulos anunciados por una suave voz inglesa, el relato va sucediendo hasta que llega (cuando los choricitos ya se han quemado) el último capítulo: “No title”. Intenso.
La imagen final es reveladora. La disposición del tablón y los once personajes (once como los apóstoles de Jesús) remite a “La última cena” (del Mesías); sin embargo, la joven mujer vestida de blanco con un juego de luces de Navidad en sus brazos (representando a su bebé) remite al pesebre y a la idea de nacimiento.
¿Acaso un nuevo Mesías está por venir? Pero esto no es todo (Allasino parece empecinado en bombardear a los espectadores con tanta cosa). El que está por venir no es fruto del amor entre la joven y su novio, sino el fruto del pecado más pecaminoso, de la relación incestuosa entre ella y su padre.
¿Es el origen de la cultura un acto de barbarie como suponía el padre del psicoanálisis? Ay Dios (mi propio Niño Dios): ¿De qué barro venimos?
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