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Información General Miércoles 15 de Febrero de 2012

“Punto (F)” en el Belgrano

Artista local que recorre el mundo, Martín Molinaro presenta en Rafaela su primer largometraje. Coherente con su estilo, no anticipa un argumento y en cambio dispara una consigna: "Cuando se asume que no va a pasar nada, es cuando comienzan a suceder cosas".

María Florencia Forni

Por María Florencia Forni

Esta noche a las 21:30 horas en el Cine Belgrano, Martín Molinaro presenta su primer largometraje “Punto (F)”. Estrenada en Berlín (Alemania) y Córdoba (Argentina), se proyecta en Rafaela con entrada libre y gratuita, y el auspicio de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad.

En esta entrevista Molinaro habla acerca de este proyecto: la idea inicial, el proceso de filmación y las diversas interpretaciones de los espectadores. Y comparte su mirada acerca de la necesidad de definir la identidad de un arte de Rafaela, entre todos.

-¿Cómo nace “Punto F”?

-Como una idea, como nacen, creo, todas mis cosas; y luego pasan un filtro para poder determinar cuál está en el terreno de la simple "ocurrencia" y cuál se va trasformando en una necesidad. Y eso le pasó a “Punto (F)”; empezó a ser una necesidad, incluso una molestia, porque llegó al punto en el que a la noche no me podía dormir, repasando las imágenes que existían en mi cabeza. Como si estuviese mirando la película en el techo de la habitación. Luego de un par de años, logré armar el equipo de gente y conseguir los fondos para finalmente rodarla. Y desde que la filmé, incluso antes de editarla, ya no repasaba mentalmente más la película y fue una sensación de gran alivio.

-¿Y cuál es el argumento del filme?

-Uh, compleja pregunta para la que aún no encontré respuesta. De las pocas personas que la vieron en el proceso de cerrarla, hubo un comentario, de Julio Iribas, que me gustó y que decía algo así como: "Punto (F) es un ensayo, una búsqueda pero sin mostrar las respuestas. Un ensayo sobre lo «inconcluso»".

Y prefiero antes que contar el argumento decir que quien vea “Punto (F)” lo haga tratando de seguir una consigna: "cuando se asume que no va a pasar nada, es cuando comienzan a suceder cosas".

-¿Y cómo fue el proceso de filmación?

-Bastante complejo y de mucho aprendizaje para mí, que no sabía nada de este lenguaje. Comenzó, como te decía antes, desde una idea y el reconocer que era una necesidad interna. Luego en México me contacté con Andrés Lora Bastidas, un productor de República Dominicana que leyó el guión junto a Till Steinmetz, director alemán que se sumó como asistente de dirección. Y luego sumaron a Thilo Schimidt como director de fotografía, mientras yo continuaba trabajando con Fabián Dupraz, un amigo y un gran pilar, que entendía el rumbo del proyecto. Al rodaje se sumaron Sofía Morel, en sonido, y David Bottero, en iluminación; ambos de Rafaela. De Montevideo vino Juan Manuel Noblia, actor y bailarín; y de Santiago del Estero, Santiago Ojeda, un niño que vive en el campo en Malbrán, donde se filmó la película. Mi hermana Carla trabajó en producción; mi papá Carlos en lo operativo. Luego en la edición, que se hizo en Berlín, se sumó un ingeniero en sonido japonés. La música la compuso Martín Dupraz. Y como siempre fue de vital importancia Meli Eijo, mi compañera que no sólo me apoya y me aguanta la cabeza, sino que fue productora general del proyecto.

-¿Cuándo y dónde fue estrenada la película? ¿Cuáles fueron las repercusiones?

-Una vez terminada, Meli, Olivia y yo nos fuimos 10 meses a recorrer Camboya, Laos, Vietnam y Tailandia (Asia). No tenía ganas de saber nada del arte en general; Berlín y “Punto (F)” me habían agotado y me tomé un recreo aliviador.

Luego comencé a mover el proyecto, que ya se presentó en Córdoba y Berlín. Y le siguen varios lugares dentro de un circuito que tiene que ver con este perfil de trabajo: Bogotá, Medellín, México DF, Tijuana, Santiago de Chile, Montevideo, Barcelona, Estonia, Lund (Suecia), Caracas, Olavarría, Buenos Aires, son algunos de los sitios confirmados. Y repercusiones hubo de todo tipo. Agradecimientos por proponer algo contemplativo y con otra temporalidad, aproximaciones curiosas al concepto, felicitaciones sorpresivas. En la platea, estuvieron el que se quedó dormido, el que se fue antes y el que no sólo se fue antes sino que además me "puteó" (esto es real y literal). Y contento, porque me interesa que la obra se termine de conformar en el "otro" y cuando el "otro" reacciona diferente hace que la obra sea más “diversa".

-¿En qué proyectos estás participando actualmente?

-Estoy en una etapa de ordenar mi cabeza. Hice muchas cosas muy rápido y ahora necesito frenar un poco para mirar lo que hice. Y claro que no es un freno total; hay compromisos que tienen que ver con presentaciones pautadas.

También estoy dibujando mucho y preparando un proyecto para hacer en Montevideo. Y estaré haciendo algunas cosas en Berlín como parte de la residencia de 3 meses que tengo allí.


LA IDENTIDAD DEL ARTE

-A través de tus manifestaciones artísticas siempre mostraste una mirada crítica de la realidad que nos circunda. Ahora que trabajás recorriendo el mundo, ¿cómo ves a Rafaela, tu ciudad?

-En lo artístico creo que es un gran momento, de cambios y nuevos rumbos. Muchos chicos se fueron a estudiar afuera fotografía, cine, música y eso permitió traer nuevas energía e ideas, lo que renueva y abre caminos de experimentación. Es bueno para los creadores nuevos y para los que vienen transitando mucho tiempo en este terreno, porque inevitablemente confrontan y se retroalimentan. Y me parece oportuno reflexionar también sobre la necesidad de los artistas (me incluyo) de localidades como Rafaela, que son pequeñas, que ahora más que nunca busquen su identidad. Más en la contemporaneidad, donde hay fuertes "modelos imperantes", muchas veces ligados a modas o tendencias efímeras y donde la información vuela a velocidad increíble. Es necesario que el artista se piense hacia adentro, siendo lo más honesto posible consigo mismo. Si los artistas locales encontramos nuestra identidad y no importamos modelos que funcionan en otros lugares, terminaremos definiendo la identidad de un arte de Rafaela entre todos. Y entendiendo que la identidad propia tiene que ver con que hoy somos personas móviles, que nos vinculamos rápidamente con la información, con lo que pasa en otros lados, con las nuevas formas; pero sin dudas que la cosa se termina de conformar cuando todo eso lo contrastamos con la propia cultura en la que nos gestamos.

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