Por Pedro Ulman
Sin duda que Iván Peña Jonshon es un trotamundos. ¿Quién? Un chileno de 39 años que hace dos semanas se encuentra en Rafaela para enseñar a fabricar juegos de madera en la Casona de los Pibes, una institución a la que asisten y se asiste a niños y adolescentes en situación de riesgo y vulnerabilidad social.
Nació en Puerto Montt, la ciudad del sur chileno que popularizaron Los Iracundos hace muchos años, y a los 14 años se mudó a la capital, Santiago, para seguir su formación. "Me recibí de Maestro de Jardín y Licenciado en Educación y después viajé a Francia donde hice el Master en Ciencias del Juego de la Universidad de París XIII Villetanneuse. Estuve siete años trabajando en varios países, creciendo como persona y apostando a este proyecto que es mi vida", dice Iván en su visita a LA OPINION.
Es que en estos días de compartir trabajo y enseñanza con los chicos de La Casona surgió la posibilidad de llevar a cabo una actividad formadora: un Taller de Fabricación y Worshop de los Juegos del Mundo a las Ludotecas. Esta iniciativa comenzará hoy en la Escuela 2027 Melvin Jones (avenida Luis Fanti 1021) y se extenderá hasta el viernes inclusive, siempre en el horario de 17 a 20.
-¿Cómo llegaste a Rafaela?
-Mirá te cuento que en el 2008 volví para recorrer los países de Sudamérica. Comencé en Venezuela, después estuve en el Amazonas. Hice todo Brasil. Di clases durante dos años y medio en una Universidad de San Pablo. Después vine a Buenos Aires, volví a Chile y comencé a subir de nuevo desde la Patagonia, estuve en El Bolsón y después en Córdoba. Cuando estaba en Icho Cruz, Florencia Raviolo, que forma parte del equipo de La Casona de los Pibes, vio mi trabajo y mi museo itinerante de juegos del mundo. Le interesó mucho el proyecto y la posibilidad de hacer algo con la institución. Y listo, acá estoy.
Iván rápidamente aclara que "no vendo los juegos sino que le enseño a la gente a fabricarlos". Con una soltura envidiable señala que lo que hace "es útil para los más chicos, para que puedan hacer volar su imaginación, para que puedan aprender a fabricar cosas, pero también sirve a los adultos, especialmente aquellos que se encuentran en instancias terapéuticas".
-¿Cómo surgió o nació esta vocación tan especial?
-Quizás porque cuando yo aún era niño, a los 12 años, ya trabajaba en proyectos sociales con chicos más pequeños en Puerto Montt. Eran los años 80, tiempos de la dictadura. Pero en Puerto Montt se promovían colonias de verano y otros tipos de iniciativas que incluían algo así como comedores comunitarios, donde los comerciantes donaban para las ollas populares.
-¿Y por qué te convenció colaborar con La Casona en Rafaela?
-Me interesó el trabajo con la Casona de los Pibes, es una labor muy interesante de proximidad con niños en situación de riesgo o vulnerabilidad. Este trabajo le cae como anillo al dedo, de poder formar su propia ludoteca, de poder formar al personal en esta especialidad. Y el taller que ahora proponemos está dirigido para los niños de 10 años en adelante, y en particular para quienes tienen relación profesional a áreas como salud mental o terapia ocupacional.
Iván Peña Jonshon está entusiasmado con Rafaela y con La Casona de los Pibes. Y cuenta que los trabajos que se realicen en el marco del taller "serán presentados el sábado a partir de las 18 en la sede del Nodo Rafaela, frente al Parque Balneario Municipal, porque queremos compartirlos con toda la comunidad".
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