Por Redacción
BUENOS AIRES, 18 (NA). - Con sentido del humor, el papa Francisco se excusó en una carta por no asistir a las sesiones de la asamblea de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), pero también le pidió a los obispos que no se "encierren" y remarcó: "Prefiero una Iglesia accidentada que una Iglesia enferma".
"Queridos Hermanos: van estas líneas de saludo y también para excusarme por no poder asistir debido a compromisos asumidos hace poco (¿suena bien?) Estoy espiritualmente junto a ustedes y pido al Señor que los acompañe mucho en estos días", señaló el Santo Padre.
La carta fechada el 25 de marzo fue difundida este miércoles y en ella el ex cardenal Jorge Bergoglio expresó "un deseo" a los más de 80 obispos reunidos en Pilar, con la presidencia de José María Arancedo: "Me gustaría que los trabajos de la asamblea tengan como marco referencial al Documento de Aparecida y Navega Mar Adentro", sostuvo la misiva papal.
Francisco ratificó uno de los lineamientos de su pontificado "que toda la pastoral sea en clave misionera. Debemos salir de nosotros mismos hacia todas las periferias existenciales y crecer en parresía".
"Una Iglesia que no sale, a la corta o a la larga, se enferma en la atmósfera viciada de su encierro. Es verdad también que a una Iglesia que sale le puede pasar lo que a cualquier persona que sale a la calle: tener un accidente. Ante esta alternativa, les quiero decir francamente que prefiero mil veces una Iglesia accidentada que una Iglesia enferma", sostuvo.
Reflexionó, además, que "la enfermedad típica de la Iglesia encerrada es la autorreferencial; mirarse a sí misma, estar encorvada sobre sí misma como aquella mujer del Evangelio".
Para el Sumo Pontífice "es una especie de narcisismo que nos conduce a la mundanidad espiritual y al clericalismo sofisticado, y luego nos impide experimentar la dulce y confortadora alegría de evangelizar".
"Les deseo a todos ustedes esta alegría, que tantas veces va unida a la cruz, pero que nos salva del resentimiento, de la tristeza y de la soltenoría clerical", sostuvo Francisco.
Otra carta destinada a la Conferencia Episcopal correspondió al nuncio apostólico Emil Paul Tscherrig, en la que analizó que "esta es ciertamente y sin lugar a dudas una asamblea histórica, porque uno de ustedes, un hermano y compañero, un ex Presidente de esta Conferencia, ha sido elegido obispo de Roma y sucesor de Pedro".
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