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Información General Domingo 6 de Noviembre de 2011

Por favor, ¡marche un priorato!

Trinchieri era una marca de vino-vermouth que la producía en Torino la firma Societá Anónima Trinchieri-Brossio. Cafieri era un punto bravo de la zona, un habitué del lugar, es aquel “puntual parroquiano” al que alude Manzi en “Viejo ciego” (1926). El histórico bodegón existe en Buenos Aires.

Pepe Marquínez (Sunchales)

Por Pepe Marquínez (Sunchales)

El alcohol ha ocupado desde siempre un lugar importante en la vida del

hombre: en sus celebraciones, en sus tiempos de ocio y también en sus horas de atribulaciones

y pesadumbre. El tango, cuyas letras tienen carácter testimonial, refleja en

ellas los avatares de la vida del ser humano. El alcohol junto con la mujer,

debe ser la temática más recurrente de su poesía.

Demare y Manzi, compusieron “Tal vez será mi alcohol” (1943), pero por

razones de censura en la década infame, el título debió ser reemplazado por

“Tal vez será tu voz”. Y como consecuencia del exceso de su ingesta aparece, la

curda, (La última curda, 1956 Cátulo), la borrachera (Esta noche me emborracho,

1928, Discépolo) entre otros tangos. Nunca el tango empleó el “machao” no se

refirió al que se “agarró un peludo” o “una tranca” o “se puso en pedo”. La

borrachera del tango es digna y respetable, porque es “elemento del amor” (1). 

También el tango emplea “escabiar” para referirse a la acción de beber

alcohol y “escabiao” al referirse al que se encurdeló.

Dentro de la amplía gama de bebidas y licores, el champagne es la que

más aparece en las letras del tango. Personalmente creo que hay dos razones

para ello: una, la referencia recurrente que se hace al cabaret en su poesía (era

un lugar en boga en la época que se produce el aluvión de las letras de tango 1917-1930)

y el champagne era la bebida por excelencia del recinto y otra razón quizás más

determinante era la admiración del porteño de la época, por Francia y

especialmente París (epicentro del mundo en ese tiempo) y el champagne es la

bebida que identifica a los galos (denominación de origen controlada). París

era el objetivo, la meta dorada, París era la ciudad luz, la ciudad ideal.

Muchos tangos la nombran en sus títulos, “Canaro en París”, “Muchachita de

Montmartre”, “Anclao en París”, “La que murió en París” o se refieren a

personajes con nombres franceses: “Margarita Gauthier”, “Madame Ivonne”, “Ivette”,

“Margot”, “Griseta” (en francés Grisette). “Así es Ninón”, “Mimí Pinzón”, “Claudinette”

entre tantos otros.

Cadícamo en Madame Ivonne (1933) se refiere a las fiestas de Les Quatre

Arts, que eran las que celebraban, entre febrero y mayo, los estudiantes de la Escuela Superior

de Bellas Artes de París (algo así como los bailes del Internado que se

llevaban a cabo en la Facultad de Medicina de Buenos Aires). En Muñeca Brava

(1928), del mismo autor, el personaje descalifica a la mujer y le dice: “sos

del Trianón, del Trianón de Villa Crespo”, refiriéndose al desaparecido Café

Trianón de Corrientes y Dorrego de dicho barrio, comparándola despectivamente

con los Trianones (palacetes) suntuosos que Luis XIV y Luis XV hicieron

construir para sus amantes (Mme. de Maintrenon y Mme. de Dubarry,

respectivamente, en el parque de Versailles). La viajera perdida (1930 Blomberg

y Maciel) nos habla del puerto francés de Tolón y Tristeza Marina (1943 Dames y

Sanguinetti) en la versión de José García con los Zorros Grises, del mismo año,

se refiere al puerto de Marsella, también francés.

El vasco Manuel Gregorio Aróstegui compuso Champagne Tangó (1914)

grabado impolutamente por Carlos Di Sarli, Adiós Chantecler (1958) nos describe

a “Madame Ritana bebiendo champagne”, en “Como se pianta la vida” (1929) Viván

escribe “alzando mi copa de rubio champagne”. El champagne también es rubio en “Destellos”

(1925) de Canaro y Carusso y en la Garçoniere” es frágil su espuma. Marambio

Catán en Acquaforte (1931): (lo escribió en un cabaret de Milán) nos dice:

“muchas mujeres, flores y champagne”. Celedonio (quizás el más representativo

poeta lunfardo) en Margot (1919) escribe: “entre el humo de los puros y el

champagne de Armenonville (restaurant-cabaret ubicado en Palermo) refiriéndose

luego al Petit y al Julien, también restaurantes con reservados y piezas

amuebladas para el confort de la oligarquía porteña. Obsérvese que todos los

lugares nombrados tienen denominación francesa.


Otra bebida a la que recurren las letras de tango con bastante

frecuencia es el vino. D’arienzo lo puso

como título en “El vino triste”, y es el centro de la poesía en “El vinacho”,

grabado por Rotundo con Carlos Roldán. El tango “Tabernero” (1927) también lo

nombra. Pero el vino es “carlón” en “Pucherito de gallina” (1951) y en “La

violeta” (1927). Carlón era denominación de origen. Se producía en la zona de

Castellón, norte de la

Comunidad Valenciana (España), vino potente de alta

graduación y de color tinto oscuro. La filoxera (2) hizo desaparecer la cepa

El suissé, muy conocido en nuestra zona está presente en “El pescante”

(1934) de Piana y Manzi y “Copa de ajenjo” es el título de un tango grabado por

D’Agostino Vargas. Este dúo grabó también “Un copetín” y en “Consejo de oro”

(1933) el personaje se codeó con milongueras, pero también, se atoró con

copetines.

La ginebra la encontramos en “El vinacho” y además en “Te llaman malevo”

(1957) de Troilo y Espósito. La grapa está en la poesía de “Bien frappé” de

Marcó y Di Sarli. Estos autores también compusieron “Whisky” (1951), bebida que

está presente en muchos tangos.

El pernod, es una bebida francesa, compuesta por licor de ajenjo

elaborada por la firma Pernod Fils

que fuera fundada por Henry Louis Pernod en 1805 y lo cita “Seguí mis consejos”

(1928) aquel tango que refiere al famoso restaurant El Tropezón, que funcionó

entre 1925-1967 en Callao al 250. También alude al pernod el tango “Aquellas

farras” (1930) cuando dice: “borracho de pernod se quiso suicidar”, y “El Taita

del Arrabal” (1922) “Usó corbatita y cuello y se emborrachó con pernod”.

La milonga “El morocho y el oriental” cuya letra pertenece a Cadícamo,

se refiere a un “histórico bodegón del priorato y del Trinchieri, donde una

noche Cafieri entró a copar la reunión”. El priorato es un vino dulce muy

cotizado, introducido en el siglo XII por los monjes de la Cartuja de Scala Dei

en la región catalana de Tarragona (España) y es denominación de origen

controlada.

Trinchieri era una marca de vino-vermouth que la producía en

Torino, la firma

Societá Anónima Trinchieri-Brossio.

Cafieri, era un punto bravo de la zona, un habitué del lugar, es aquel

“puntual parroquiano” al que alude Manzi en “Viejo ciego” (1926).

El histórico bodegón, existe. Se encuentra ubicado en el barrio de La

Boca, en Olavarría esquina Almirante Brown y ha sido declarado Bar Notable por

la Municipalidad de la

ciudad Autónoma de Buenos Aires, junto con más de 50 cafés,

billares y confiterías, por su antigüedad, valor arquitectónico y cultural.

El café Bar Roma, de él estamos hablando, es patrimonio cultural de la

ciudad, y se encuentra habilitado con anterioridad a 1911. Si va a Buenos

Aires, visítelo, vale la pena, va a encontrar la atmósfera de principios de

siglo pasado. Eso sí, no se le ocurra pedir un Trinchieri: el último fue

despachado en 1944. Haga como yo, mándese un priorato. Hasta la próxima.

 


(1)

Lunfardía de José Gobello, (2) Pulgón que ataca la vid. Además: boletín

de la Acad. Porteña

del Lunfardo, 03/07/2010, Las letras de Tango de Eduardo Romano y Clarín del

01/08/2011, art. de Eduardo Parise, pág. 40.  

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