Por Ezio Ricci
Una de las frases que sin duda también define al genio de Picasso puede ser esta. "Yo pinto las cosas, no como las veo sino como las pienso". Evidentemente todo artista, antes de pasar a la ejecución de una obra ha de concebirla, pensarla primero, lo que le permitirá en todo caso perseguir un mejor resultado o, incluso, un mayor engrandecimiento.
Y a la hora de pensar o concebir una obra, o de decidirse simplemente por un determinado trabajo, el artista tiene que optar previamente con los elementos de que dispone, o por la técnica que mejor conoce o domina, sin dejar de contemplar también lo que más conviene a la obra en si misma. Precisamente, Picasso era no sólo un maestro sino un profundo conocedor de las técnicas más variadas, de todos los medios con capacidad expresiva o sin ella, porque su ingenio creador así lo resolvía.
A nadie se le oculta que la riqueza expresiva de un artista será mayor en la medida que conozca mejor, las posibilidades del medio, o sepa obtener mejores rendimientos. Hoy las posibilidades expresivas que se le ofrecen al hombre moderno puede decirse que son casi infinitas, y estas aún se multiplican por el efecto de la simple combinación de las técnicas conocidas.
Es preciso y recomendable, como recalcamos siempre al artista o principiante, el conocimiento previo de los materiales y diversas técnicas, para luego optar por ellas con acierto o simplemente para usar mejor en la obra que pretendemos. El arte actual, más que nunca, se nutre precisamente de una mayor y mejor combinación de todas las técnicas. (Fuente: extracto del Taller de las Artes).
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