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Información General Domingo 12 de Mayo de 2013

Pensar y gestionar con la mira en los Derechos

PUBLICADO POR EL INSTITUTO DE ESTUDIOS DEL PARANA, DE ROSARIO

Redacción

Por Redacción

El Instituto de Estudios del Paraná, es un «Centro de Estudio de Políticas Públicas para Rosario y su Región»; cuyo presidente es el Dr. Miguel Elías Rabbia. A partir del 22 de abril último, el Instituto edita un Boletín Electrónico Informativo, bajo el formato de newsletter. La publicación, procura "jerarquizar en la agenda pública local los problemas del presente desde la cotidianeidad de las necesidades y derechos de los vecinos (...) en atención a un proyecto de ciudad inclusiva, solidaria y que permita el desarrollo de sus habitantes e instituciones", explican. Así, irán publicando análisis, estudios e investigaciones sobre temas de interés que forman parte de la agenda pública regional santafesina.

Una de estas publicaciones, es la titulada «Pensar y gestionar con la mira en los Derechos», autoría de la profesora Carola Nin. La profesora Nin es docente de la Universidad Nacional de Rosario y de la Universidad Pedagógica de Buenos Aires, y miembro del Instituto de Estudios del Paraná. Explicitada la autoría del artículo de análisis e investigación, lo reproducimos a continuación.


NARCOTRAFICO

Y EDUCACION

Por Carola Nin. - Los episodios que involucran la vida cotidiana de niños y jóvenes con las prácticas del narcotráfico van dejando de ser sólo parte del anecdotario de reuniones de docentes o de dramas institucionales escolares y se van convirtiendo en crónicas de la ciudad, con creciente presencia en la agenda de los medios. En ese sentido, no resulta tan importante la polémica sobre una presunta estigmatización o no de nuestra ciudad sino, a partir de la

visibilidad del problema, trabajar en la búsqueda de soluciones conjuntas, que contemplen principalmente que los niños y jóvenes son sujetos de derechos, entre los que nos detendremos en el derecho a la educación.

Es un hecho que Rosario estuvo y está signada por los graves problemas de narcotráfico e inseguridad que se vienen reiterando y agravando año a año. Entre las problemáticas que deja al descubierto este fenómeno nos interesa pensar la dificultosa inserción en el sistema escolar de los jóvenes de los sectores que se encuentran en condiciones de mayor vulnerabilidad; y, más precisamente, los inconvenientes que tiene el denominado formato escolar tradicional para recibir y retener a los jóvenes vinculados a las actividades del narcotráfico, como por ejemplo los llamados “soldaditos”.

Sin duda hay relatos conmovedores, tanto de los actores institucionales como periodísticos, entre los cuales se destacan la crónica de Matías Loja publicada el 22 de febrero último “Los «soldaditos», el drama de los pibes que están afuera del aula” (suplemento “Educación” del diario “La Capital”) y la reciente revelación de Marcela Isaías, de una alumna que se retira antes de la escuela para trabajar en un denominado «búnker» de venta de drogas.

Asimismo, sobran descripciones desoladoras de docentes que no encuentran el modo de abordar el problema y empiezan a temer por su propia seguridad. Se trata de sospechas y crónicas delictivas que se sientan en el aula y hacen ya demasiado ruido en las escuelas.

Bueno es decir que, en la mayoría de los casos, el miedo convive con la convicción de que es necesario hacer algo.

"O inventamos o erramos" dice un docente ‐citando a Simón Rodríguez‐ sobre el tema, en una de las crónicas publicadas. Errar, entre otras cosas, puede significar dejar pibes fuera de la escuela, ya sin ninguna chance de mejorar sus vidas. ¿Inventar? En este punto pensamos detenernos. Sabemos, puede que ya nadie dude de ello, que el modelo escolar que tenemos para ofrecerles a estos chicos debe ser replanteado. Si aspiramos a generar

alguna posibilidad de cambio, no podemos pretender ofrecerles el formato tradicional de cuatro o cinco horas sentados, con diferentes profesores o maestros, con tareas y supuestos de intereses que a priori descartamos. Por eso, debemos asumir el compromiso de inventar instituciones que sostengan lo humano y la identidad de esos chicos sin estar atados a una única idea de formato escolar.


¿A QUIENES NOS

REFERIMOS?

Creemos que son los gobiernos provinciales, a cargo de los sistemas educativos, quienes deben coordinar y liderar el proceso de implementación de nuevos formatos escolares. Y ese proceso debe ser abierto, se debe apropiar de las soluciones que algunas instituciones ya están dando al problema, las debe hacer visibles y conectar con otras, y suministrarles recursos y soportes.

En muchas escuelas ya se “inventan” las soluciones, quizás nos falta dejar de ignorarlas y potenciarlas. Seguramente la compilación de las experiencias escolares, es decir de las respuestas que las escuelas están llevando a cabo silenciosamente, podrá ofrecer a otras instituciones modelos, modalidades de intervención o rumbos.

El gobierno del sistema educativo tiene que poder conectarlas y acompañarlas, cuidando que estas experiencias de educación diferenciada no pierdan el horizonte de lo común. Esta tarea sólo la puede hacer el Estado.

En definitiva, creemos que se trata de hacernos cargo del problema. En mayor o menor medida, todos estamos obligados a ser parte del abordaje. También el gobierno local. Su proximidad lo interpela. Ocultarlo es dilatar toda posibilidad de resolverlo.

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