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Información General Miércoles 25 de Enero de 2012

Para el recuerdo

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Redacción

Por Redacción


“La crónica tiene que ser sencilla, el agua tiene que ser mansa, el recuerdo tiene que ser suave. Y entonces, en la suma de los años, aparecerá Cosquín con toda su magia y todo su misterio. Habrá un Cosquín con brillos magnéticos, como un diamante en la noche serrana, en cuyas facetas arden fogones o circulan vehículos o se ven rostros amigos, se oyen voces, risas, canciones, aplausos… Cosquín será el acento inconfundible de aquel espigado cantor de la Zamba enamorada; será el nombre de los riojanísimos hermanos Albarracín, inaugurando las chayas riojanas con almidón, caja y corazón a todo entusiasmo en la tarde coscoína; será la llegada del primer cantor de Tierra del Fuego al fogón de la argentinidad, Julio B. Rodríguez, que en 1966 entregó su acento austral al pueblo reunido en la plaza Próspero Molina… (…) Y sobre todo, Cosquín será la juventud, los hermosos e inolvidables días de una cruzada que se alimentó de sueños, de fiebres y vigilias; de sinsabores y sacrificios hasta que maduró en el valle cantor el símbolo del árbol musical de la Patria, crecido en acústica, espacio y altura. Los años mozos se quedaron para siempre en Cosquín cuando Atahualpa Yupanqui, Los Chalchaleros, Ariel Ramírez, Las Voces de Huayra, Los Nombradores, ocuparon el escenario por primera o segunda vez, desde 1961 en adelante; cuando los grandes intérpretes de ayer o de hoy llegaron con el asombro en los ojos para vivir y animar el milagro de Cosquín, sin saber cuál era el secreto de una maravillosa revelación. (…)”


(texto de Crónica del Festival 1961-1985 de Juan Alberto B. Molina)

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