Por Redacción
Crecen las campañas antitabaco, contra el alcohol, por la seguridad vial, pero lo que sigue faltando es una clara campaña en contra del consumo y tráfico de drogas en el país. Muchos vínculos políticos son los que facilitan esta expansión que hoy tiene a la Argentina como un país de consumo, además del tránsito y en menor medida de producción de estupefacientes, es por eso que para este miércoles, un partido independiente de la ciudad de Córdoba organizará algo así como una “intervención” ciudadana con tal fin.
Frente a los Tribunales Federales de Córdoba, este día 13, a las 10 de la mañana se colocarán 50 sillas negras y sobre ellas el nombre de los 50 barrios con más problemas en lo que hace a la "socialización" de la venta de droga, dejando abierta la oportunidad de sumar más lugares a esta novedosa protesta.
El objetivo de esta acción ciudadana es que siga en el debate público, la inacción gubernamental frente al avance del narcotráfico en Córdoba y la impunidad con la que operan estas redes.
Sebastián García Díaz, que fuera Secretario de Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico de la Provincia, ya desde afuera del cargo y continuando con una actividad política iniciada a comienzos de 2000, espera que con esta protesta se ayude a potenciar la atención ciudadana y el debate, para que la cuestión de la prevención, la asistencia y la lucha contra la venta de droga, se instalen en la agenda pública como prioridad antes de las elecciones y obliguen a todos los candidatos a comprometerse con la problemática. El planteo surge desde la calificación de "curioso" que siendo una cuestión central en lo que hace a la inseguridad, a la manipulación de las personas y sectores marginados, a la corrupción política y al financiamiento espúreo de las campañas y lo más importante a los riesgos que corren nuestros hijos cuando se desenvuelven en ámbitos públicos.
Es bueno tomar este ejemplo, no sólo para Córdoba Ciudad, sino para todo el país, e incluso en Rafaela, donde nada se habla de esta problemática creciente, muy liberada y que afecta cada vez más a todos los sectores, ya que no es una cuestión de clases bajas, sino que son muchos los jóvenes de familias con más recursos los que caen en esta tentación tan poco combatida.
Hablar de drogadicción es un deber de los padres, una responsabilidad en la educación, pero también de las autoridades para combatir su venta y también aludiendo a todas las consecuencias negativas del consumo. A eso se suma que Rafaela se debe a sí misma un espacio para la recuperación de personas con esta enfermedad.
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