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Información General Viernes 16 de Noviembre de 2012

Octogenarios

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Redacción

Por Redacción

Reunión de octogenarios. Se les pregunta a qué se debe su longevidad, Las respuestas, variadas: nunca fumo, como saludable, camino mucho, vida sana.* Si todas las respuestas parecen sinceras, la de un viejito con carita de travieso es la más contundente: ¿A qué debo mi longevidad? A que... no me morí antes...

Estrenando los ochenta, el excelente pensador Adolfo de Obieta escribió una nota cuyo título es toda una concepción de la vejez: "Nueva profesión: octogenario". En sus párrafos finales nos deja esta reflexión de valor universal:

"Nosotros, los octogenarios, tenemos derecho a extraer beneficios razonables de no haber muerto todavía, de una vida que nos ha costado mucho llevar adelante; costado no sólo en dinero, dolor, tristeza, frustración, desaliento, sino, por momentos, pozos de perplejidad de ser.

Quien se ha salvado de morir por enfermedad o accidente, por homicidio o suicidio, y ha respirado sin interrupción de tres minutos durante ochenta años y quizá río ha dejado un día de comer o dormir 29.200 jornadas, y llega a cuatro quintos de siglo sin hallarse alojado en un asilo, una cárcel o un manicomio -ni siquiera en un establecimiento geriátrico con bastante de todo eso- ¿no merece algún honor como maestro de ser, como empresario de ciencia de vida? La juventud ¿no es hoy una industria, una profesión? No da derecho a casi todo, no se hace admirar y pagar la alegría de vivir?

Los octogenarios, acosados de jubilaciones mendicantes y lástimas convencionales, tenemos que hacer valer lo que de lucrativo puede tener la edad, pues para algo tiene que servir. Podemos vender recuerdos personales a novelistas, historiadores, dramaturgos, investigadores o simplemente curiosos de memorias, de chismes de lo que fuimos y lo que fue".

Poco más arriba, el autor razonaba; "En tiempos en que todo se marca, todo se profesionaliza, con todo se lucra, es lícito que un anciano pueda pretender vender profesionalmente la experiencia o la sabiduría nacida de los años, del instinto de conservación y proyección, de los triunfos, dudas, derrotas, perplejidades, capacidad de resolver problemas y de superar conflictos". Para pensarlo.





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