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Información General Domingo 6 de Mayo de 2012

Nuevo poemario de Carlos Antognazzi

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Redacción

Por Redacción

El escritor argentino Carlos O. Antognazzi (Santa Fe, 1963) acaba de publicar un nuevo libro. Se trata de Las estaciones, un poemario que reúne 48 poemas. El libro, editado por Ediciones Tauro, cuenta con 72 páginas y un texto de contratapa del poeta Roberto D. Malatesta.

Anteriormente Antognazzi publicó los libros Historias de hombres solos (Cuentos, 1983), Punto muerto (Cuentos, 1987), Ciudad (Novela, 1988), El décimo círculo (Cuentos, 1991), Llanura azul (Novela, 1992), Narradores santafesinos (Ensayo, 1994), Apuntes de literatura (Ensayos y entrevistas, 1995), Cinco historias (Nouvelles, 1996), Mare nostrum (Cuentos, 1997), Zig zag (Cuentos, 1997), Road movie (Cuentos, 1998), Inside (Poesías, 1998); Al sol (Cuentos, 2002); Arte mayor (Poesías, 2003), Los puertos grises (Novela, 2003); Riverrun (Poesías, 2005); Señas mortales (Novela; Castalia, Madrid, 2005); Triplex (Nouvelles, UNL, 2008); Ahab (Poesías, 2009); Interludio (Cuentos, 2010); Leve aire (Poesías, haikus, UNL, 2010). Con Las estaciones suma 22 libros en su haber.

Cuentos suyos fueron traducidos al italiano y al inglés. Algunos circulan en Internet. Integra antologías en España, Estados Unidos, Italia, México y Argentina. Ha dado conferencias y presentado ponencias en congresos y encuentros de escritores.

Es coordinador de talleres literarios en Santo Tomé y en la librería Mauro Yardin (Santa Fe). Artículos suyos se editan en el portal de «Mundo Cultural Hispano».

En 2005 fue invitado a participar como conferencista al Congreso de Literatura "Ana Arenas Saavedra" organizado por la Universidad del Zulia (Maracaibo, Venezuela). En 2009 fue invitado a disertar en la UPB (Universidad Privada Boliviana) sede Cochabamba, Bolivia.

Dicta seminarios y talleres literarios en distintas localidades.


LAS ESTACIONES

En la contratapa del libro Malatesta sostiene: «Al inicio del poemario vemos una cita de Virgilio que evoca las antiguas preocupaciones del hombre en cuanto al suceder de las estaciones, marcadas principalmente por sus necesidades básicas como lo son el cultivo y el comercio por mar, pero en este libro Carlos O. Antognazzi no tiene otras preocupaciones que la del hombre de ciudad, en este caso una pequeña ciudad, cuyo ser convive con el medio y hace del frío o el calor una forma, ya no de leer el clima, si no de leer el alma de ese hombre, su mujer, su hija, y de esta manera conocerse a sí mismo y a los suyos».

«Decimos que desde esta perspectiva la “lectura del clima” no es otra cosa que la lectura del alma humana sensible a los acontecimientos de la atmósfera, como si esta, y el lector es convocado a la misma creencia, constituyese su parte inseparable. De esta forma traslada toda esa preocupación pastoril de Virgilio a nuestros centros urbanos, alejándose de todo pragmatismo, ahondando en un intimismo que nos involucra».

«Sabe que “En ese puro devenir pasamos como el río”, y en este pasar nos aproximamos a las plantas y a las nubes. En esta aceptación serena de la naturaleza no hay queja, el ojo capta los acontecimientos de la luz como una gesta del tiempo».

«Bien podría decirse que a la poesía de hoy ha dejado de importarle “las estaciones”; Antognazzi desestima este punto de vista, él cree en la primavera como cree en el invierno, puntos referenciales de un hombre que se resiste a la masificación y el aislamiento que una sociedad con su tecnología propone. Siendo así, a contrapelo de esta maquinaria avasallante, nos dice que sentir frío o sentir calor son necesidades primordiales, y no se avergüenza de ello».

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