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Información General Lunes 12 de Noviembre de 2012

Nuevas Tecnologías y educación

El impacto de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TICs) sobre la vida cotidiana contemporánea y, en especial, sobre la educación y la escuela está movilizando a los principales actores en la búsqueda de estrategias y planes de acción que permita su inclusión de manera productiva. Una realidad incorporada por las generaciones más jóvenes que demanda una apertura mental para fortalecer sus potencialidades.

Redacción

Por Redacción

Mariana Andereggen es profesora de matemática e informática en el Instituto Superior del Profesorado N° 2 (ISP2). Licenciada en Educación con una especialización en Entornos Virtuales de Aprendizaje también participó en diversos proyectos de asesoría y capacitación docente en TIC presenciales y virtuales. Trabaja para el portal Educ.ar, donde se desempeña como tutora virtual, contenidista y actualmente es coordinadora de los cursos de e-learning. 

- ¿Cómo comenzó este itinerario tuyo desde el Instituto vinculando educación con las nuevas tecnologías de la comunicación (TIC)?

A partir del 2006 comenzamos junto con Silvia Sapino un postítulo para profesores promoviendo el uso de las nuevas tecnologías para la enseñanza de matemáticas. Podemos decir que desde ese año venimos trabajando desde el ISP2 de manera continua, cada vez con mayor intensidad, en la utilización de las nuevas tecnologías en el aula. Antes de esa fecha habíamos realizado cursos específicos pero no tuvieron continuidad. 

- ¿Qué evaluación podrías realizar de lo qué pasó en este último período?

- Más allá de las ganas o de el interés de docentes o de las escuelas los chicos fueron incorporando la tecnología de manera natural porque ya está en sus vidas, incluso antes de ingresar a la escuela. Se dio un fenómeno natural. Si se les pide información la buscarán en internet, si les piden que presenten un trabajo pueden realizarlo en un procesador de textos, pero alguno lo presentará en video o en audio, más allá de los requerimientos específicos del docente. Es decir, ya incorporaron esas prácticas en su vida cotidiana.

- ¿Todos los chicos, en todas las escuelas se manifiestan de esa manera?

- No, es dispar. Porque depende de cada ambiente, de cada hogar, de cada escuela. Un chico que se maneja en su hogar con disponibilidad de recursos tecnológicos y que va a una escuela que estimula su uso será más habilidoso para manifestarse utilizando los recursos. Pero no todos los hogares tienen el mismo nivel de equipamiento, ni todas las escuelas, o bien, no todos los docentes tienen el mismo nivel de apertura. Por eso es necesario a algunos alumnos estimularlos y, a otros sólo guiarlos para que apliquen con objetivos pedagógicos esas habilidades técnicas que ya trae. El rol del docente como facilitador y dinamizador es muy importante.

- ¿Coinciden las expectativas de los chicos en su vida cotidiana y en la escuela respecto de las nuevas tecnologías?

- En realidad el fenómeno que se da es que los chicos naturalizan las nuevas tecnologías para su vida cotidiana, para formar sus redes de amigos, para comunicarse. Pero no las incorporan naturalmente vinculadas a la educación. En términos generales viven como dos mundos diferentes en ese sentido. Pero en los últimos años esto viene cambiando, justamente movilizado por los docentes que se animan a incorporar estos recursos.

- ¿Hay igualdad de oportunidades para que todos los chicos puedan acceder a estas vías de conocimiento contemporáneo? 

- En principio la respuesta es no. Pero el Plan Conectar Igualdad tiene ese objetivo y se va cumpliendo progresivamente, más allá de dificultades logísticas del programa. Las netbooks son entregadas y los chicos las llevan a sus hogares. Pero igual, de acuerdo a mi experiencia en barrios carecientes  (o era) muy común que los chicos se acerquen a un ciber para conectarse. Cuando les proponía alguna actividad de investigación me comentaban que aprovechaban que iban a jugar o a chatear al ciber y, de paso, investigaban sobre lo que les pedía. Pero también la sociedad fue incorporando estas nuevas tecnologías y los hogares se van equipando progresivamente.

- ¿Sigue existiendo una brecha digital con generaciones que están fuera de estos adelantos y otras, las más jóvenes, que las incorporan naturalmente?

- Las generaciones que nacieron desde, más o menos 1990 en adelante, ya incorporan estas nuevas tecnologías naturalmente. Son los nativos digitales. Las generaciones anteriores debieron hacer el esfuerzo de incorporarlas a su vida cotidiana, sus trabajos o sus estudios. Estos últimos son los inmigrantes digitales o más recientemente llamados colonos digitales. Pero en realidad, más allá de las edades, se ha demostrado que lo que realmente impacta es la cantidad de horas que uno estuvo expuesto a estas pantallas y en qué medida fue modificando sus prácticas, además del uso que se realizó, no es lo mismo estar dos horas por día en un video juego o chateando, que investigando un tema o buscando información específica.

- Se dice que la tendencia es que todo vaya en el futuro hacia la movilidad, es decir, que el teléfono móvil se convierta en la estrella de la tecnología para interconectarnos. Cómo se lleva la escuela con ese aparato.

- Se va dando una evolución en las escuelas. Desde la prohibición de poder llevarlo, pasando por que lo lleven pero no lo usen y, por último, que sea utilizado como un dispositivo más como el televisor o la computadora. Está bien que no se use el teléfono para chatear en la clase, pero es una herramienta disponible, que se puede aprovechar para tareas específicas. A veces los sistemas de redes de las escuelas no soportan muchas netbooks navegando juntas en la web, deben programar cuántos cursos la utilizarán y en qué horas. En ese caso el teléfono con internet puede ser una alternativa. Siempre dependerá del objetivo de la clase del docente y de cómo planificó su materia. Pero es bueno que los chicos vean también que esos dispositivos tienen otros usos, vinculados al conocimiento, que pueden aprovechar. De todas maneras son tecnologías muy nuevas y se debe experimentar con criterio.

- Te pregunto: los chicos estudian, los chicos aprenden mejor con las TIC. ¿Qué me dirías?

- Que esta generación es muy diferente a las generaciones anteriores, por ejemplo son multitareas, pueden ver un video, poner a descargar un tema musical y chatear al mismo tiempo con dos o tres amigos. Cuando uno los observa, lo veo también en mis hijos, están en dos, tres o cuatro tareas simultáneas. No estudian como lo hacíamos nosotros, aprenden de otra manera. Y aún no está comprobado que esto sea peor que lo nuestro, porque también cambia el escenario en que se aplicarán esos conocimientos: información disponible en un clic, comunicación abierta y horizontal con los expertos, producción colaborativa, cultura participativa... Ellos ya están experimentando esto en las redes sociales y será probablemente su estilo de trabajo en el futuro cercano, la escuela poco a poco lo está entendiendo y aplicando.

- Y los docentes, ¿cómo transitan esta época de cambios…?

Hay una mayor conciencia de que es necesario adaptarse y hay una gran demanda de cursos para manejar las tecnologías y para implementar su uso con propiedad en el aula. Lo que a muchos les asusta es que el avance de los cambios tecnológicos no se detiene, es ilimitado y veloz. Esto obliga a estar muy atento y a una formación continua y autónoma que puede resolverse con un PLE (entorno personal de aprendizaje), es decir un conjunto de contactos, publicaciones y canales de información virtuales que se transforman en fuentes personales para su capacitación continua. Los docentes tienen los conocimientos sobre como se aprende su área de especialidad, ahora los tienen que adaptar a las nuevas formas de procesar información que son habituales para los chicos. Un ejemplo clave es el uso de redes sociales: los adolescentes ya están en Facebook, entonces el docente puede complementar su trabajo en el aula vinculándose con sus alumnos a través de un grupo privado que no afecte sus contactos personales, es decir que no necesita hacerse “amigo” en la red, sino crear un espacio de comunicación y aprendizaje en ese espacio virtual. Hay muchas experiencias en este sentido que vienen muy bien para extender el trabajo del docente fuera del aula y aprovechar la creatividad y competencias digitales propias de los chicos. 



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