Por María Florencia Forni
Niños inquietos, inteligentes, razonadores, muchas veces incomprendidos por los adultos; niños con ideas que superan viejos paradigmas. Cada vez más chicos presentan estas características, ¿cómo educarlos o acompañarlos en el aprendizaje?
Tras realizar una serie de investigaciones, en “Creática, una nueva educación para los genios del futuro”, el docente Natalio Domínguez Rivera reflexiona acerca de la situación de los llamados niños índigo, y los cambios que este fenómeno exige en el ámbito educativo.
"Nuestra preocupación aumentó cuando en los trabajos de campo de los alumnos de la cátedra de Psicología Evolutiva aparecían en todas las clases sociales unos niños no clasificables en ninguna de las gavetas evolutivas de los tratadistas del pasado.
"Cada día aumentaba el número de los «niños problemas por exceso», que no eran comprendidos en la familia ni en el aula, que eran aislados, cuando no abiertamente rechazados o verbalmente agredidos. Hoy a esos niños los llamamos «Indigo», al parecer por su aura teñida de añil.
"Los que no tenemos el don de percibir esa aura no los catalogamos, y menos nos atrevemos a diagnosticarlos. Lo que menos importaba era la denominación. Lo que había que hacer, puesto que estaban, era ayudarlos y comprenderlos".
Desde distintos ámbitos asociados a la educación se plantea la necesidad de crear nuevas formas de tratar y educar a los niños. Niños que parecen contentarse con la instrucción: “Se empeñan en ser personas humanas distintas, y discuten con nosotros sus programas, siempre diferentes y mejores que los que les estaba proporcionando su sociedad y las autoridades educativas”, continúa explicando el educador.
“... Cuando nos dimos cuenta, el río nos fue llevando hacia unas nuevas formas educacionales, por las cuales no había que enseñar al alumno, sino colocarlo en situación de aprendizaje. Con esto desaparecía la figura del educador ritual, exigente de memorización, y aparecía el compañero de ruta que demanda del alumno razonamientos y responsabilidades en su aprendizaje personal, en sus ideas, en sus conductas y en su particular escala de valores”.
Hoy en día, más importante que la información que se brinda, serían:
-Conocer procesos y métodos para buscar la información correctamente;
-Poder discernir y comprobar si la información es útil o no;
-Lograr procesar y organizar la información sin abrumarse;
-Lograr de plasmar la información en un resultado final, es decir, desarrollar la facilidad de concretar algo abstracto hacia algo concreto y útil.
APRENDIZAJE INTEGRAL
Las nuevas perspectivas plantean además que el aprendizaje intelectual es válido solamente si va acompañado por calidades humanas de desarrollo personal integral, es decir, físico, emocional, mental, social y espiritual.
Zachary Lansdowne, desarrollando las “fórmulas” de Alice A. Bailey, explica al respecto: “La educación efectiva debe incluir dos clases de esfuerzos. El primero es impartir conocimientos a los estudiantes en forma de datos e información. El segundo es incentivarles a utilizar sus conocimientos acumulados de tal manera que tengan una experiencia práctica y crezcan en entendimiento”.
Lansdowne enfatiza la importancia de que los jóvenes construyan conocimientos por sí mismos, puesto que: “a través de este proceso, obtendrán a la vez conocimiento de primera mano, y sabiduría”.
El conocimiento de segunda mano sería el conocimiento teórico “basado en la confianza y en la inteligencia de otros”, y el conocimiento de primera mano, en cambio, se comprueba y basa en los hechos.
“La sabiduría es una extensión del conocimiento de primera mano. Es el poder de entender el significado que reside detrás de los hechos observados más el poder de aplicar estos hechos de manera práctica”.
DEJARLOS SER
Los niños presentan maneras peculiares de aprender y de ser. En establecimientos de educación alternativa se ha observado, en general, que:
-Trabajan mejor en pequeños grupos. Porque se “marean” y se sienten agobiados en grupos grandes, y tienen dificultades si hay mucho ruido, conmoción, confusión. Hay niños sumamente sensibles al entorno, especialmente al entorno emocional (agitaciones, gritos, tono de voz, confusión de los adultos).
-Estos niños generalmente trabajan mejor con un tutor individual o profesora particular.
-Necesitan momentos de soledad completa donde “recuperar” su energía.
-Algunos son muy rápidos en todo lo que hacen (¡y los adultos piensan que tienen déficit de atención!). Según los profesores, muy a menudo, luego de haber dado la secuencia de pasos para sacar un resultado, algunos niños llegan al resultado final saltándose ciertos pasos o a veces todos. Otros usan sus propios métodos, que no fueron explicados en la clase, llegando al resultado correcto.
-Les gusta ver “en grande”, les interesan los problemas del mundo y se preocupan por los problemas sociales, políticos, ambientales.
-Se desenvuelven mejor si están en contacto regular con la naturaleza, lugares “de poderes”, sitios históricos, y con los elementos.
-La materia estudiada tiene que ser de interés para ellos, práctica y con un resultado final inmediato (como por ejemplo lo es el método William Kilpatrick), de lo contrario se aburren totalmente.
-Si se trata de un experimento y/o un juego, mejor aún.
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