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Información General Martes 18 de Junio de 2013

Nuevamente elecciones

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Antonio Fassi

Por Antonio Fassi

¡Muy bien! Vivimos en democracia, de modo que necesariamente debemos elegir" libremente" a nuestros representantes.

Esto pareciera correcto y simple: concurrimos al comicio, elegimos un voto, lo echamos a la urna, ¡y ya está!, todo en orden general. Pero vayamos por partes.

En primer lugar veamos qué nos significa la palabra elección, según la Real Academia Española, votación, alternativa, opción, preferencia, referéndum, comicios, pero también nos señala "libertad para obrar", lo que indicaría que elegiríamos (de acuerdo a nuestro cociente de inteligencia), al candidato que más nos parece conveniente para toda una sociedad. ¿Realmente eso es lo que razonamos? Puede que sí, puede que no.

Quizás la elección proviene si ese candidato me ayuda a mí, pero que tal vez en un contexto general de sociedad, de país, ese candidato trabaja egoístamente para cierta cantidad de electores que a él le convienen y no en beneficio de la Nación a la cual pertenece.

Si usted considera que eso es lo que debe hacer, entonces deje de leer el artículo pues está perdiendo el tiempo, dado que la finalidad del mismo no es coincidente con el concepto global por lo cual fue escrita la nota.

Volviendo al tema en sí, quizás deberíamos ensayar otros métodos por la cual afinemos mejor la puntería cuando nombramos representante en materia dirigencial, dado que hasta ahora casi siempre, desde 1810 en adelante, mostramos desacierto tras desacierto, errores estos que nos llevaron a las disparatadas equivocaciones de las instancias actuales, ¿o no? Quizás una solución podría ser que varíe el valor del voto a través de algún aparato que controle el nivel de neuronas del votante, a mayor nivel de conocimiento general, mayor valor del mismo.

Pero aún no conviene el sistema, pues a quienes están "arriba" les dificultaría el acomodo, el hurto, el despojo o enriquecimiento ilícito.

Más efectivo todavía, sería el invento de un sistema a través del cual se le podría leer el pensamiento de los futuros gobernantes. Se me ocurriría (opinión personal) , que casi nadie aguantaría una reunión política, pues la mayoría huiría despavorida al leer el pensamiento de muchos futuros gobernantes. Pero al menos, ¡por fin!, conoceríamos al instante cuál es el verdadero y real pensamiento (y posterior proceder) de los mismos.

Entonces no erraríamos elección, y elegiríamos a quienes realmente merecen dirigir corporaciones, colectividades, provincias, naciones, etc.

Pero por ahora, ante la ausencia de tan precisas y eficaces máquinas, debemos seguir eligiendo con los tradicionales métodos de "compras de conciencia", sin detenernos a analizar frases célebres que podrían elevar nuestro cociente de elección. "Al árbol lo conoceréis por sus frutos" nos dice una sentencia muy sabia, o la letal definición del gran economista ya fallecido Milton Freedman "la ayuda social es la pobreza hereditaria".

Pero por sobre todo deberíamos optar por el libre pensamiento y el análisis sin fanatismos de ninguna especie, pues el exaltado e intransigente proceder del ser humano, obnubila y embrutece sus decisiones a tal punto que detiene el crecimiento interno de quien practica ese tipo de nefastas conductas y retrasa en parte el crecimiento inteligente de porciones de humanidades.

Miremos y obremos como librepensadores al emitir nuestro voto, y no creer que la solución a los problemas comunes se arreglan solamente con la ayuda social. Estas dádivas deben siempre ir acompañadas por el propio crecimiento intelectual, moral y económico en base al trabajo honesto de cada uno, caso contrario seguiremos anquilosados y estancados como desde hace décadas, centurias, ¿o quizás milenios?

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