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Información General Jueves 8 de Noviembre de 2012

¿No quedará mejor?

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Antonio Fassi

Por Antonio Fassi

Queremos comenzar esta breve exposición aclarando que, al concepto vertido en la misma no lo acompaña ninguna intención de crítica, ni siquiera como advertencia. Simplemente queremos fijarlo como una reflexión ciudadana que, tal vez, pueda ser beneficiosa para una mejor convivencia en común de quienes puedan aprovechar el mejoramiento propuesto.

La cuestión versará sobre el orden y cuidado de uno de los bulevares-paseos que ofrece como expansión la ciudad ("la avenida de las tipas") sobre calle Ernesto Salva, donde 103 ejemplares de esta leguminosa americana sombrean, embellecen y oxigenan el ambiente, ornamentando inclusive el entorno en época de floración con el amarillento tinte de su luminosidad estival. Si caminamos por sus veredas o usamos algunas de sus breves instalaciones de entretenimiento instaladas entre sus "centenarias residentes", seguramente notaremos que una sensación de descuido natural nos acompañará como una gris aureola de opacidad', fruto tal vez de la falta de control higiénico del lugar, simplemente porque muy pocas veces encontramos personal especializado en limpieza y ordenamiento de espacios verdes laborando los distintos parterres (jardines) de las 5 cuadras que componen esta belleza algo olvidada.

Quizás sea necesaria una pequeña aunque permanente presencia de personal efectivo y estable, quizás uno, quizás dos, pero para eso nuestra Municipalidad demuestra claramente que en sus filas milita mucha gente capacitada al respecto que seguramente tomará las medidas puntuales, acertadas y efectivas. Por supuesto que se necesitarán pequeñas ocupaciones de mantenimiento como ser pintura, farolas apagadas y rotas, cortes de ramas desubicadas y algún otro mantenimiento que el personal versado en la materia advertirá y dominará.

Claro que por otro lado, todas estas exposiciones citadas, no sólo requieren efectivización por parte de los entes correspondientes, sino que a posteriori de su elaboración, es necesaria la permanente participación de la sociedad (sobre todo la más cercana): en materia de interesada protección y discreta vigilancia a fin de contrarrestar los posibles desmanes y averías (lamentablemente demasiado habituales), por parte de la sociedad que aún no comprende que dañar instalaciones públicas, parques, paseos, etc. significa gasto para las arcas oficiales, que a su vez se nutren del dinero que aporta el pueblo a través de sus impuestos y contribuciones, o sea que el daño que causan estas extraviadas y enroscadas desviaciones, finalmente recaen en el bolsillo del morador originario.

En definitiva, el funcionario planifica, proyecta y ejecuta, el ciudadano aporta al erario monetariamente, y después, el propio ciudadano descompone esa propia armonía con buen proceder inicuo. En opinión puramente personal, nos parece contradictorio este desenlace final, propio de una sociedad falta de coherencia emocional, cultural y educativa. Y sí toma visos de realidad aquello de que lo que uno siembra, en la cosecha recoge. Para nada quisiera entrar en la conciencia de aquellos seres destructores de paralelismos benéficos.

Sabemos que donde existe orden existe bien común, y más tratándose de naturaleza, pura. El lugar respira aires de nostalgias centenarias, de historias de consolidaciones económicas, emocionales y de antiguas reminiscencias colonizadoras. Tal vez, con un poco de cada uno, cuidando, ordenando, embelleciendo y respetando, una ronda (paseo) por la "avenida de las tipas", pueda acercarnos algo más al verdadero espíritu de aquellos que caminaron a la incipiente sombra de este pequeño lugar de la ciudad que hoy nos ocupa. ¿Quedará mejor? ¡Claro que sí!

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