Por María Florencia Forni
El primer domingo de agosto, tradicionalmente, y el 2º domingo, por cuestiones comerciales en los últimos años, se celebra el Día de Niño. Pero, ¿qué es ser niño? ¿La infancia es un estado que depende (sólo) de la edad o el paso del tiempo? ¿Cómo podemos acompañar a los niños que parecen no aceptar la autoridad?
“Todas las personas mayores fueron al principio niños. (Aunque pocas de ellas lo recuerdan)”, advierte Antoine de Saint-Exupéry en la introducción de su libro más leído y apreciado, “El Principito”, y continúa: “Las personas mayores nunca son capaces de comprender las cosas por sí mismas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones.”
SER NIÑOS
“La imaginación, la fantasía sin límites y la fuerza lúdica son sus rasgos centrales, los que poseen el poder de neutralizar las emociones negativas. El niño en edad preescolar (hasta los 6 años), aún no establece límites claros entre fantasía y realidad”, sostienen desde el campo de la medicina y la psicología.
Tal vez por ello muchas personas asocian el “ser infantil” a cierta incapacidad de asumir responsabilidades, sin embargo, los rasgos de los niños suelen ser la imaginación, la creatividad, la intuición; es decir, todos aspectos innatos del ser humano que, conservados en la edad adulta, no impiden llevar a cabo las obligaciones, sino, por el contrario, permiten llevarlas a cabo con entusiasmo.
Tal como afirmó Aldous Huxley alguna vez: "El secreto de la genialidad es el de conservar el espíritu del niño hasta la vejez, lo cual quiere decir nunca perder el entusiasmo."
RETO A LA SOCIEDAD
“Los niños y niñas de la actualidad presentan características comunes y únicas que nos obligan a un doble cambio. Por un lado inducen a los adultos que interactúan con ellos hacia profundos cambios; por otro lado, retan a la sociedad a dar un giro esencial en la educación, ya sea en el hogar, en el aula o en otros espacios”, afirma la profesora María Violeta Beyeler Lasagna.
Si los niños no aceptan la imposición ni la autoridad, rechazan la manipulación, la inautenticidad y la deshonestidad, y tampoco aceptan los viejos trucos de la disciplina basados en crear temor y culpa, la crianza y los valores que se les transmitan, requiere de parte de padres y especialistas una revisión.
"A estos pequeños seres les gusta ser tratados y honrados como individuos. La crianza emocional debe basarse en la visibilidad y transparencia. No se les debe avergonzar ni culparlos, mentirles ni gritarles. Por el contrario, hay que preservarles la autoestima. Se les debe brindar la posibilidad de elegir y, al mismo tiempo, evitar la comparación. Otras características importantes para la crianza emocional de los infantes es estimular su excelencia, más no la competencia entre individuos. Y, además, involucrar el buen humor”.
Finalmente, estaría bueno prestar más atención a la cantidad de actos irracionales que se manifiestan en la sociedad que racionalmente construyen los adultos y ante ellos... (qué lindo sería que más personas fueran infantiles o, al menos, más intuitivos, sensitivos, cariñosos, soñadores).
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