Por Emilio Grande (h.)
"Estamos celebrando el Domingo de Ramos e iniciamos la Semana Santa, la semana mayor en nuestro itinerario cristiano, y nos venimos preparando desde el Miércoles de Ceniza en este tiempo tan intenso y fecundo como fue la Cuaresma", expresó monseñor Gustavo Montini, administrador diocesano, durante la homilía en la misa de ayer de las 11 horas ante una multitud que dejó chica la Catedral San Rafael.
Previamente, la ceremonia se inició delante del monumento a San Martín en la plaza 25 de Mayo en la que se recuerda el ingreso triunfal de Jesús a Jerusalén montado en un asno y también fueron bendecidos los ramos, para luego caminar en procesión hasta el templo mayor de la diócesis de Rafaela.
Y el ex vicario general agregó: "En esta celebración se pone de manifiesto una especie de degradación, se inicia con un clima de alegría y júbilo de recibir a Jesús en Jerusalén, pero se va cambiando hasta el punto máximo de llegar al momento de la crucifixión y muerte de Jesús".
"Se desarrolla una degradación -continuó- de la vida humana y está dada por la muerte del inocente, lo que empezó siendo una fiesta terminó siendo una tragedia. Jesús no le escapa a lo que viene sucediendo, se acaballa a esta situación de modo sencillo y humilde representado por ese burro, siendo consciente que esta alegría progresivamente terminará en el martirio de un inocente".
Más adelante, dijo que "el evangelista Lucas nos ayuda a entrever que lo que está de fondo en esta degradación es justamente la ambición, todos quieren morder la torta y nadie quiere ser tocado de su lugar de prestigio y poder, la ambición humana de aquellos que fueron parte de este suceso. Esa ambición no solamente está presente en aquellos sino que está en todos los hombres y hace que se rompa progresivamente la confianza y se imponga la cadena de la desconfianza, generando inseguridad, miedo y sospecha".
En otra parte del mensaje, Montini sostuvo que "Jesús restablece la cadena de la confianza a través de tres elementos. El primero es vivir en la verdad, no mentir ni mentirnos, esa verdad que puede estar condicionada por mi búsqueda de ambición y de poder, teniendo que anclarse en algo objetivo".
El otro elemento es "la búsqueda del bien de los demás, lo que hace Jesús no es buscar el beneficio personal sino buscar el bien de sus hermanos incluso con la posibilidad cierta de que ese bien le signifique a Jesús la tragedia de la cruz. Un ejemplo más cercano en la renuncia del papa Benedicto lo ha movido el bien de la Iglesia y del mundo".
Finalmente, el tercer elemento "vivido por Jesús es la coherencia de vida, vivir o intentamos aquello que queremos vivir, por eso su palabra tenía otra autoridad porque era autor de aquello que decía. De modo más cercano el testimonio de Jesús lo hemos refrescado en el testimonio del papa Francisco quien vemos en él una persona coherente que habla de ser simple y es simple, de ser austero y es austero, de estar cerca de los más necesitados y está cerca de los que más sufren. Con Jesús seamos constructores de una cadena de la confianza viviendo en la verdad, ayudando a los demás y viviendo de modo coherente".
Los comentarios de este artículo se encuentran deshabilitados.