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Información General Viernes 8 de Abril de 2011

“Nadie puede mostrarse indiferente al ecosistema”

Sostienen las Ecomujeres, integrantes del grupo que busca fomentar comportamientos cotidianos responsables y fáciles de adoptar para el cuidado ambiental. Convencidas de que “cada pequeña cosa suma, cada semillita que sembramos tiene un efecto multiplicador”.

María Florencia Forni

Por María Florencia Forni

Ecomujeres es un grupo que desde diciembre de 2008 trabaja en Rafaela con el fin de fomentar comportamientos cotidianos responsables, y fáciles de adoptar para el cuidado de nuestro planeta. Ser una ecomujer es una forma de pensar y de actuar; es una forma de vida, que promueve conductas responsables en nuestros espacios y en nuestras sociedades. Porque, como sostienen: “Nadie puede ser indiferente al ecosistema, y nuestra responsabilidad ambiental doméstica multiplicada por miles generará efectos beneficiosos en el mismo”.

Ecomujeres es una asociación civil simple, sin fines de lucro, que no maneja dinero. Es inclusiva, sin banderas políticas, universal y formadora, y funciona en constante aprendizaje ante la diversidad de situaciones nuevas que se presentan.

LA OPINION dialogó con Mónica Véliz de García, Norma Palmieri, Ester Wszyndynbyk de Alberto y Lucía Morra de Raviolo, integrantes del proyecto, junto a Mónica Perino de Brarda y Matilde Morra. “Somos un grupo de seis amigas, todas docentes, que pensábamos qué podemos hacer nosotras para sumar al cuidado del planeta, desde el efecto extraordinario que tiene el hecho de convertirnos en agentes multiplicadores de nuestras ideas”, describe Mónica.


CONCIENCIA AMBIENTAL

La difusión de buenas prácticas ambientales, de mujer a mujer y de cada una a su entorno, es el objetivo principal de las ecomujeres, convencidas que, los resultados sumados significarán cambios importantes para nuestro planeta y un mundo mejor para los que siguen. “Nuestro objetivo es modesto, no es pretencioso”, señalan aclarando que la idea es promover buenas prácticas pero “sin fanatismo”, y siendo concientes de su efecto multiplicador.

Apuntan al espacio de acción de cada mujer, a su espacio doméstico, a su lugar de trabajo, a su vecindario, a su barrio, a su ciudad y a todo lugar que visite y en el que pueda difundir su accionar, verbalmente o con los folletos de presentación del proyecto.

La difusión boca a boca, a través de volantes y vía internet, es una de las herramientas que el grupo adopta para difundir sus ideas y ayudar a la toma de conciencia, pero además asisten a charlas y cursos referidos a cuidados ambientales, reciben ideas de otros lugares del país y del mundo, organizan visitadas guiadas a la Planta de Recupero y Relleno Sanitario de Rafaela.

Acerca de una de sus visitas, Ester comenta que “cuando uno conoce dónde va su basura, el trabajo de las personas que están allí y cuánto se perjudica si uno no la separa correctamente, tomás conciencia”.


NADIE ES EXTRANJERO

Acerca de si en la ciudad perciben que existe conciencia ambiental, algunas de las integrantes del grupo sostienen que aunque se están llevando a cabo acciones desde distintos ámbitos, falta recorrer un camino en ese sentido.

Uno de los ejemplos citados por las ecomujeres es el uso de una bolsa propia para hacer las compras. “Hay empresas que han impulsado esta práctica, pero la gente no se prende o lo hace sólo cuando se sienten estimulados por un regalo”.

Ester es contundente: “Creo que en el núcleo familiar, cuando uno se preocupa por la propia salud, puertas para adentro, hay un poco más de conciencia, pero cuando nos trasladamos a los ámbitos socialmente compartidos nos transformamos en personas desinteresadas, que nos olvidamos del cuidado del medio ambiente. Un ejemplo es la clasificación de la basura en el hogar, hay muchas oportunidades para hacerlo, sin embargo yo veo a la ciudad más sucia que antes”.

Lucía agrega que al difundir una idea, como por ejemplo el uso de vasos propios en los clubes para evitar el uso de los descartables, la gente “no mira extrañada, sino que les gusta la idea, como si antes no les hubiese caído la ficha”.


¿POR QUE ECOMUJERES?

“Pensamos que son las mujeres las que generalmente sacan la basura en las casas, hacen las compras, seleccionan qué tirar y dónde hacerlo. Esto no significa que el hombre no lo haga, pero en nuestro grupo éramos las mujeres las que inicialmente contagiamos a los esposos, hijos y amigos”, describe Ester.

“Creemos que las mujeres somos buenas trasmisoras y, tal vez, más pacientes. Y nosotras somos docentes de alma”, añade Lucía.


“…le ha llegado su tiempo”

Una de las ecomujeres me regala una frase de Víctor Hugo: “No existe nada más poderoso en el mundo que una idea a la que le ha llegado su tiempo”. Y el mundo, pienso, señala que es tiempo de tomar conciencia, de cuidar nuestro planeta, nuestro hogar. De imitar e internalizar prácticas cotidianas saludables, de conectarnos con la Naturaleza.

“Somos modestas en nuestro accionar pero somos ambiciosas en nuestros objetivos porque estamos convencidas que cada pequeña cosa suma, que cada semillita que sembramos tiene un efecto multiplicador, como una ola que se expande”, concluye Lucía.

Para sumarse o adquirir información: escribir a [email protected] o ingresar a ecomujer09.blogspot.com.

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