Por Redacción
A la pluma genial de Dostoievski debemos estos bellos pensamientos:
'"Amad todo lo que Dios ha creado, la totalidad y el más pequeño grano de arena.
Amad cada hoja, cada rayo de la luz divina. Amad a los animales, amad a las plantas, amadlo todo. Si lo amáis todo, os daréis cuenta del misterio divino en todas las cosas.
Cuando os hayáis dado cuenta, cada día empezaréis a entender mejor.
Y finalmente llegaréis a amar a todo el mundo con un amor que lo abarca todo”.
Y para seguir pensando con amor, aquí les arrimo unas buenas reflexiones del librito "vivir es amar, amar es vivir" , del brasileño Wilson Juan:
“El mundo es fraterno. El mundo es hermoso. Todas las cosas que existen son hermanas. El mundo no es una competición. El mundo no existe por la ley de la competencia, del que puede más llora menos. Las cosas existen en función de otras. Esa es la ley. Más todo se realiza dentro de un equilibrio perfecto. El equilibrio se rompe cuando entra la mano del hombre, o mejor dicho, el egoísmo del hombre.
Este mundo fraternal yo lo debo crear, antes que nada, dentro de mí. El equilibrio dentro de mí respeta el equilibrio que está fuera de mí. Dentro de mí debo cultivar ideas de fraternidad.
En la medida en que parte de mí la iniciativa de hacer que todas las cosas sean mis hermanas, comienzo a realizar y a encontrar la solución del problema. Y lo que me hace vivir como hermano del universo es el sentido de comunión, es el sentido del lazo que une todas las cosas.
Solamente la comunión puede crear lazos. Lazos que unan a todos las cosas entre sí. En la realidad física ya estoy en comunión con todas las cosas. Soy tierra, sol, agua, viento, árbol... Necesito crear otros ex lazos más profundos y que den sentido a todo. Es el lazo espiritual: el que crea fraternidad.
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