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Información General Martes 23 de Agosto de 2011

Más claro... echale agua

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Antonio Fassi

Por Antonio Fassi

Nuestro gran maestro musical, don Remo Pignoni, compuso música para una letra del también desaparecido poeta salteño Ariel Petroceli, a un tema canción que ellos titularan "Tambor de paz", parte de cuya poesía nos inserta y nos sirve de prólogo al tema que pretendemos explayar: "El hombre que toca su nuevo tambor, no quiere la guerra ni quiere el cañón; el mundo que gira espera la flor, no quiere la guerra ni quiere el cañón".

Esta parte de la poesía (toda la grafía gira en torno al mismo signo), nos expresa que al humano mortal le desagrada sobremanera la brutalidad y el salvajismo virulento de esa belicosidad armamentista, pero si analizamos proporcionalmente lo que la historia nos presentaba través de los siglos y milenios en que la ciencia nos puede asegurar aquello que ocurrió con la raza humana, veremos que los períodos de violencias continuas sobrepasan en mucho a los períodos de paz.

¿Qué nos demuestran estas históricas y auténticas verdades comprobadas por la ciencia? Que si bien el hombre no quiere la guerra, es fácil convencerle que debe empuñar las armas en ciertas circunstancias para defender su patria, su terruño, su honor, su familia, su club de fútbol o su personal idea en una discusión cualquiera (sea insignificante o valiosa). De allí que tantas y tan aberrantes ideas de luchas y violencias tomen formas físicas, a tal extremo que, por estúpidos y simples hechos (que con algunas pocas palabras de comprensión y entendimiento se solucionarían) desembocan en guerras donde miles y miles de personas pierden sus vidas dejando tras esos fatídicos períodos, destrucciones, muertes y cicatrices que por siglos no se podrán borrar de la faz de la tierra ni de las descendencias de los humanos.

Pero esto también nos deja otras conclusiones y otros temas de reflexión. ¿Igualmente en la paz seremos tan fáciles de convencer? ¡Puede que sí, puede que no!, aunque el desarrollo de la idea nos abre las puertas a un pensamiento positivo, donde pareciera indicarnos, que si la mente individual de ese ser pensante no está suficientemente preparada, fácil será inculcarle un pensamiento negativo, sea de violencia, miedo, desconfianza o agresividad.

En cambio, un ser, cuyo entendimiento sepa escuchar la voz de su conciencia, no será fácil convencerle que lleve a la práctica ideas subversivas, pues conocerá los negativos resultados que (por ley de causalidad), tarde o temprano desembocarán en nefastos resultados, que sólo servirán para sufrimientos, angustias y aflicciones de todo tipo, tanto para el como para familiares, o porciones de humanidades que purgarán las equivocaciones cometidas.

Por eso consideramos que la educación de las masas, es fundamental para el desarrollo y la paz de los pueblos, sin ella continuaremos sumidos en la incertidumbre, la vacilación y la duda, tomando determinaciones impuestas por quienes adquieren la aberrante destreza de manejar nuestras mentes, en favor propio o de ideales de poder, ambición y dinero mal habido.

Hermann Goering (1893-1946), militar y político alemán, mariscal y primer lugarteniente de Adolfo Hitler, dejó una reflexión muy importante al respecto a este tema: “Naturalmente al pueblo no le gusta la guerra... pero después de todo son los líderes quienes determinan la política de un país, y siempre es un asunto simple arrastrar a la gente con uno, ya se trate de una democracia, de una dictadura fascista, comunista o parlamentaria. De una u otra manera, el pueblo puede ser persuadido. Esto es fácil, todo lo que hay que hacer es decirle que ellos están siendo atacados y denunciar a los pacifistas como faltos de patriotismo porqué quieren exponer su país al peligro. Da resultados en todas las naciones". Más claro... echale agua.


Nota: Hermann Goering no sobrevivió al juicio de Nuremberg.

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