Por María Florencia Forni
La violencia escolar se ha convertido hace unos días en uno de los principales temas de la agenda de los medios locales. Y ante esta situación, producto de una multiplicidad de factores, ya no se trata de juzgar, sino de empezar a tomar conciencia.
Generalmente los padres, los docentes y los alumnos estamos condicionados a creer que no existe otra forma de educación fuera de lo que conocemos. Pero existen otras miradas, otros enfoques y formas de pensar la escuela, centradas en el desarrollo pleno de los seres humanos como objetivo. A continuación compartimos los Principios del Nuevo Paradigma Educativo, pilares de proyectos que ya son realidad en distintos puntos de nuestro país:
* Vivir es crecer: es vital comprender la importancia del crecimiento; sin crecimiento no existiría la educación, ya que su rol es acompañar el desarrollo.
La vida es crecimiento físico (multiplicación de células), emocional (vivencias, experiencias, maduración) y mental (aprendizaje, comprensión, entendimiento). La vida se nutre del crecimiento, entendido como aprendizaje, desarrollo, construcción de uno mismo en todos los aspectos.
Tanto adultos como niños estamos en constante crecimiento, todo lo que sucede es parte de nuestra educación. Aprendemos en el hogar, en la escuela, en el trabajo. Los niños crecen todo el tiempo y todos los momentos que viven son importantes y valiosos en su desarrollo.
* El objetivo es el proceso: todo es un proceso que aporta al crecimiento. La vida se desarrolla acorde a diferentes etapas con diversas necesidades, respetando esos procesos vivos los aprendizajes son más efectivos, más vivos. Depositemos en el camino, en el trayecto, en el aprendizaje nuestra atención. Cuando los procesos son auténticos y plenos, los resultados siempre son positivos, porque de esos procesos aprendemos, nos desarrollamos, crecemos.
La vida no podría desarrollarse pensando en el futuro, son los procesos que responden a las necesidades e intereses presentes los que conforman el crecimiento. Se busca introducir a la educación el respeto por los procesos de desarrollo humanos, a través del aprendizaje activo, de la experimentación, de encontrarle el gusto y el disfrute al conocimiento y a la vida. Que cada día sea único e irrepetible, un nuevo paso en nuestro camino. El objetivo es el proceso, no el fin.
* Toma de consciencia: es fundamental que como personas y educadores comencemos a caminar hacia una educación consciente. Para eso, es importante preguntarnos por qué educamos como lo hacemos, por qué tomamos decisiones, qué nos motiva en cada paso.
El método de investigación científica, implica conocer el objeto de estudio, en este caso el hombre, el niño, la vida. Necesitamos conocer a los niños, conocer al hombre. A nivel general, sus procesos de desarrollo, su naturaleza, sus necesidades; y a nivel particular, su historia, sus intereses, sus capacidades, sus emociones. Sólo conociendo al niño, podremos ayudarlo en su proceso de desarrollo y educación.
* Libertad implica autonomía: el hombre nace libre y vive con ganas de aprender, está absorbiendo conocimiento del ambiente todo el tiempo. El ser humano se construye a sí mismo, toda la información necesaria para su desarrollo está dentro suyo, esperando el momento justo y el ambiente ideal para manifestarse plenamente.
La libertad es el marco donde la vida se desarrolla, la autonomía es la esencia a través de la cual se expresan las necesidades vitales de cada ser humano. La mejor forma de alcanzar un mundo donde todos sean libres de pensar y hacer por su cuenta, es experimentando el control de la propia vida, la independencia, el respeto por nuestros procesos.
* Somos únicos e irrepetibles: la diversidad existe en todos los seres vivos, cada uno nace y se desarrolla con un patrón único que nos hace diferentes. Esto implica que tenemos ritmos y formas de vida distinta, condiciones, capacidades, intereses, historias diversas.
Comencemos a considerar que todas las variables son importantes a la hora de aprender, podemos aprender de diferentes formas, maneras, tiempos. Todo lo que nos rodea nos hace aprender, la escuela, la familia, la comunidad, los amigos, los medios de comunicación. Hay una educación para cada uno de nosotros, una forma de ver el mundo diferente, un ritmo de desarrollo único.
* Amor y cooperación: el amor implica conocerse, valorarse, comprenderse, aceptarse y respetarse. Respetémonos a todos y cada uno de nosotros. Desde la concepción ya tenemos determinada la conformación de nuestro ser y es respetando ese proceso vital que logramos realizarnos.
El amor implica dejarnos ser, ofrecer todo de cada uno, conocer y respetar los ritmos de quienes nos rodean. Y entender que nos necesitamos los unos a los otros. Desear lo mejor para nosotros y para los otros.
El trabajo en equipo, la idea de que vivimos en sociedad. Donde compartimos recursos, tiempos, objetivos, sentimientos con nuestros semejantes. La cooperación nos permite vivir en un ambiente pacífico, donde podemos realizarnos, aportar a las necesidades ajenas pero sin interferir en sus procesos autónomos.
Es elemental que comprendamos que la cooperación es parte de la naturaleza humana, el acompañamiento es imprescindible para el desarrollo de la vida, a nivel celular y a nivel social. Nos desarrollamos individualmente y a nuestro paso, pero vivimos en comunidad, y nuestro crecimiento es también el crecimiento de quienes nos rodean.
“La educación, en el verdadero sentido, capacita al individuo para ser maduro y libre, para florecer abundantemente en amor y bondad. Este debería ser nuestro auténtico interés, y no el moldear al niño de acuerdo con una norma idealista." (Jiddu Krishnamurti).
Mayor información: http://www.educacionprohibida.org.ar
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