Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido
Información General Miércoles 1 de Junio de 2011

Luchando por la vida

HISTORIA PARA COMPARTIR

Redacción

Por Redacción

Por Patricia M. Curto. - Una noche sin luna ocurrió esta historia: era muy feliz junto a mi mamá y a mis cuatro hermanitos, aunque teníamos sólo una semana de vida ¡el mundo era maravilloso!

Pero un día nos separaron bruscamente de nuestra mamá... sentí una mano fría y violenta que nos introducía a mis hermanos y a mí en algo desconocido hasta el momento: era oscuro, muy frío y allí estábamos solos. Nos envolvió el miedo y ¡casi si podíamos respirar!, lo peor fue el terrible golpe que sufrimos y luego el silencio...

Sobrevino el hambre, un miedo que nos paralizaba y un frío que nos congelaba... Allí me di cuenta que no teníamos salida, que algo malo había ocurrido y no podíamos sobrevivir solos.

Fue entonces que otras manos frías pero no violentas nos tomó y nos sacó de esa bolsa sucia y nos llevó a un lugar donde recibimos alguna atención pero no fue suficiente, tal vez por ignorancia, falta de voluntad o simplemente por no saber qué hacer, se deshicieron de nosotros nuevamente, pero esta vez nos abandonaron en el canasto de basura de una casa cualquiera.

¿Y ahora qué? ¿Será que hasta aquí llegamos? ¿Quién más se va a deshacer de nosotros? ¿Acaso hicimos algo mal? ¿No merecemos vivir? ¿Quién lo decide?Todas estas preguntas inundaban mi pobre y pequeña cabecita de gata. No estaba preocupada por mí sino por mis hermanitos que contaban sólo con el calorcito que nos mantenía juntos y vivos.

Pasaron varias horas... fue cuando escuchamos voces y ladridos, abrieron el canasto de basura y allí estábamos nosotros con ojos grandotes, tiritando de frío, miedo y de un hambre insaciable.

Pero fue distinto, estas personas nos tomaron y junto a sus juguetonas y curiosas perras nos llevaron a un lugar donde encontramos algo parecido a lo que habíamos perdido y nos sentimos como en casa. Fue duro ya que nuestros pequeños cuerpos habían sufrido demasiado y estábamos débiles.

Las manos que nos alimentaban eran tibias y cariñosas, también estas personas nos alentaban a seguir a pesar de todo lo que habíamos vivido.

Una mañana de sol me desperté con la triste noticia de que era la única que había sobrevivido, mis hermanos no pudieron soportar tal abandono, maltrato e indiferencia.

Hoy estoy más grande, sigo luchando por mi vida en este hogar que me quieren y protegen, soy amiga de tres perritas que me cuidan y juegan conmigo.

¡Hoy puedo decir gracias a los seres humanos que me ayudaron a luchar por mi vida porque puedo disfrutar de cada instante y puedo creer que no todas las personas te abandonan y tienen manos frías y violentas para lastimar, que hay otras que eligen la vida, no importa de qué o de quién, sólo valoran y respetan a todos los seres que viven en este planeta!!!

Que podamos comprometernos de verdad con la vida porque ella es siempre un regalo para agradecer y los animales tienen esa gran capacidad de hacernos reflexionar acerca de lo que somos... y sin pedir nada a cambio sólo el respeto y protección que todos los seres merecen... ¡cuánto debemos aprender de ellos!

Seguí a Diario La Opinión de Rafaela en google newa

Los comentarios de este artículo se encuentran deshabilitados.

Te puede interesar

Teclas de acceso