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Información General Domingo 16 de Octubre de 2011

Los "otros"

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Redacción

Por Redacción

Toda institución puede caer en una tendencia muy humana: nosotros somos los buenos, los otros son los malos. O, para decirlo menos tajantemente, nosotros somos más buenos (o menos malos) que los otros.

El tema apareció claro en los tiempos de Jesús. El evangelio de Marcos (9,38-40) relata un hecho insólito que conviene subrayar. Alguien que no pertenecía al grupo de los seguidores de Jesús expulsaba demonios en nombre de él. Juan le cuenta: "Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo porque no es de los nuestros", llama la atención lo que Jesús responde:"No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi nombre y luego hablar mal de mí. Y el que no está con nosotros, está con nosotros".

El hecho tiene algún precedente en el antiguo testamento. 

El libro de los Números (11,29) nos muestra al joven Josué enojado porque Eldad y Medad estaban profetizando sin haber acudido previamente a la asamblea de los setenta ancianos para ser investidos del profetismo de Moisés. Le pide a este que les prohiba profetizar. ¿La respuesta de Moisés? "¿Estás celoso por mí?¡Ojalá todo el pueblo de Dios fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor"!.

Basilio Caballero comenta con razón: "En ambos casos se trataba de celo exclusivista, estrechez  de espíritu, sectarismo intransigente e intento de monopolizar institucionalmente un carisma. En cambio, lo que revelan las respuestas de Jesús y de Moisés es apertura frente al número cerrado y tolerancia frente a la intransigencia.

Jesús no quiere a la Iglesia como ghetto aparte y número cerrado, sino como comunidad abierta. Nos quiere solidarios de todos los hombres y mujeres honrados y con calidad humana que, que aunque no sean 'de los nuestros' porque no pertenecen al grupo cristiano, no obstante buscan a Dios con sincero corazón, practicando con lealtad el bien, la verdad, la justicia y el amor al hermano. Es para alegrarse: todos estos están con Jesús, con el evangelio, con nosotros. Son los cristianos implícitos, los creyentes anónimos que se autoignoran".

Para pensarlo. Para charlarlo. Para vivirlo.

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