Por María Florencia Forni
Alumnos egresados de la Escuela de Plaza junto a docentes del Departamento de Inglés y extranjeros de intercambio en la ciudad, un equipo de más de 70 personas, en el que cada uno aportó lo mejor de sí, dieron vida a la primera edición del “English Fun Show Recargado”, una excelente versión de “Romeo y Julieta", de William Shakespeare, dirigida por María Eugenia Marzioni.
-¿Cómo nace la idea de "English Fun Show Recargado"?
-El English Fun Show es un proyecto de la Escuela de la Plaza que data desde sus comienzos, centrado en la idea de mostrar lo aprendido en inglés a través de una manifestación artística que en este caso es el teatro.
Desde los primeros tiempos cambió de formato hasta terminar en lo que es hoy, una obra de teatro en inglés donde participan alumnos de la escuela, desde los 5 años (nivel inicial) hasta los 17 (5to. de la Educación Secundaria).
Desde hacía un tiempo, la directora de la escuela, Liliana Coppetti, tenía la idea de reunir a los ex alumnos en un proyecto similar recuperando la experiencia vivida. Fue así que se convocó a los chicos y comenzó todo. Junto a ella decidimos llamarlo “Reloaded” o “Recargado”, ya que de alguna manera está recargado con otra experiencia pero con la misma intención de expresarse.
-¿Quienes participan?
-En un principio era sólo para ex alumnos pero luego incorporamos a los docentes de inglés de la escuela. De todos maneras son los graduados el centro de la actividad, ya que cada uno fue aportando lo suyo desde los diferentes roles que una puesta en escena demanda y tal cual se hace en la escuela, los chicos fueron incorporándose en donde se sentían más cómodos y creían que podían demostrar su talento: actuación, escenografía, musicalización, sonido, coros, backstage, programas, venta de entradas, producción, etc.
-¿Cuáles son los desafíos de dirigir un espectáculo en el que participan tantas personas?
-En cualquier obra de teatro hay que plasmar la idea de trabajo grupal, en donde todas son piezas fundamentales. Se tiene que desmitificar la concepción del protagónico y del estrellato, de que uno es mejor que otro. Cada uno de nosotros tiene un talento determinado y el desafío está en maximizar ese potencial para que lo despliegue. En este caso, delimitando roles claramente y alentando la valoración de cada uno. Estableciendo un clima de confianza en donde el participante se sienta confortable con lo que aporta y se divierta haciéndolo.
Esto es un trabajo indiscutible del director, que además debe tener bien clara la puesta en escena que dibuja en su mente. Y se logra con percepción, con sensibilidad, atención a los detalles y a los acontecimientos. Se debe marcar pero dejar crear, establecer pautas pero flexibilizar, indicar un rumbo y negociar con todos los participantes. Tarea compleja, pero totalmente posible.
-¿Por qué elegiste el texto clásico de Shakespeare y cuáles fueron las adaptaciones?
-No hay duda de que la fuerza que tienen los textos de Shakespeare aseguran el éxito de cualquier cosa que emprendas y elegir un clásico de la literatura inglesa para mostrar un trabajo en inglés, es también un punto fuerte. De todas maneras, me divirtió mucho la idea de jugar con una tragedia, encontrarle la vuelta para decir lo que quiso decir Shakespeare y, sin dejar de lado el compromiso social, hacerlo desde la parodia de nosotros mismos, de nuestra sociedad actual.
Contrariamente a la concepción que tenemos de este dramaturgo, Shakespeare escribió para la humanidad, para todos, indagando en las alegrías y miserias de los seres humanos así que más que por qué, nos preguntamos “¿por qué no?”, y nos decidimos a jugar con eso.
La adaptación se hizo de forma que este texto sea accesible a todos los que nos involucramos en el proyecto y a los espectadores, con toques propios del S. XXI pero conservando su esencia poética.
-Incorporarle canciones, modas y gustos de los jóvenes a un clásico es tarea de un gran observador de la realidad. ¿Cómo ves a la sociedad actual?¿Cómo ves a los jóvenes y a los adultos?
-Esta sociedad tan vertiginosa que no te deja acostumbrarte a una cosa que ya te pasa a otra nueva, me fascina y creo que más que juzgarla hay que aprovecharla. Los jóvenes tienen un rol protagónico en estos tiempos y tienen mucho para decir, lo importante es estar atentos a esos mensajes y negociar con ellos nuevos contratos sociales, para realmente hacer un mundo mejor.
Nuestro rol de adultos es habilitarles los espacios de expresión con reglas consensuadas de acuerdo al proyecto que tengas y al tiempo en que te encuentres, reglas que nos sirvan a nosotros y a ellos, porque justamente es ahí donde colapsa la estructura, cuando las reglas son de un solo lado. Con esto no estoy diciendo que esta es una tarea sencilla aunque sí la veo posible.
Creer en ellos, ponerles el voto de confianza, acompañarlos en el proceso sin dejar de olvidar de que somos los adultos que también tenemos la experiencia para dar y en este intercambio nos podemos enriquecer ambos. Así dicho parece utópico, es cuestión de ir buscando los espacios, los tiempos, las oportunidades.
Todo esto implica trabajo, compromiso, a veces amarguras, y también felicidad plena cuando vemos que los proyectos prosperan y los sueños se concretan.
-Directora de Caleidoscopio, el grupo de Teatro para Niños del Centro Ciudad de Rafaela, tus obras siempre contagian alegría, ¿cuál es el secreto para lograr eso, Taty?
-No sé si es tan secreto… Es simplemente creer en la magia y el poder de los sueños.
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