Por firma 1
Con esta segunda entrega, correspondiente al repaso de la vida de José (Pepe) Corrales, algunos de cuyos anticipos ofrecimos en la edición de la víspera, completamos este repaso recorriendo una vida realmente fructífera, de alguien muy conocido en la ciudad, quien hace poco fue distinguido como "personalidad destacada" de la ciudad, justamente en la entrega de las estatuillas "Los Destacados".
Como ayer se anticipó algo de esta nota central, junto a un interesante y detallado informe de los bailes de Ben Hur -el amor deportivo y social que tuvo Corrales-, con las mejores orquestas del país en aquellos años, es que hoy completamos la entrega, focalizando en la vida misma de este personaje de la ciudad.
Justo, digamos que de José Julio Corrales se trata -tal su documento-, pero que desde hace muchísimo tiempo la amistad, la gente en definitiva, lo ubicó simplemente como Pepe, resultando entonces mucho más sencillo identificarlo. Es que lleva aquí en la ciudad 90 años, salvo los primeros 6 meses que pasó al nacer en el pequeño pueblo cordobés de Ticinio, donde su familia tenía un negocio de ramos generales.
Nos cuenta Corrales, que se considera rafaelino de pura cepa, y que la venida de su familia aquí fue un poco por la causalidad de una desgracia. Es que un incendio consumió el negocio que tenía su padre Francisco de Paula Corrales, español nacido en 1885 en Gilena -un pequeño poblado de Andalucía-, y entonces, junto a su madre argentina Juliana Yappert, resolvieron la venida a Rafaela.
Ya en esta ciudad, Francisco de Paula Corrales ingresó a trabajar en Casa Ripamonti, como jefe de la sección Mercería -lo hizo hasta 1950 en que se jubiló, falleciendo en 1973-, siendo muy apreciado por Faustino Ripamonti, quien incluso le facilitó una vivienda en calle Ituzaingó y Vélez Sársfield.
Esta entrevista con Pepe Corrales, una persona de muy bien ganada consideración y aprecio en la ciudad, surgió durante la noche de entrega de premios de "Los destacados", que anualmente realiza Horacio Mehring junto a su organización y su familia, en la cual don Pepe fue designado como personalidad destacada de la ciudad.
LARGA HISTORIA
Lúcido total y memorioso, aunque recurriendo a algunos apuntes, respondiendo a la actitud de una persona bien ordenada, fue repasando su vida de 90 años, pasando por su historia familiar, sus trabajos, sus afectos, sus pasiones. En fin, todo un compendio que debemos sintetizar, aunque tratando de reflejar lo mejor posible su interesante y positiva historia.
Cuenta detalles de su familia en España, de sus abuelos José Corrales y María de Gracia Gálvez, que murieron muy jóvenes. Su padre y dos hermanos mayores, un hombre y una mujer, se vinieron para la Argentina, llegando en agosto de 1906.
Cuenta muchas de las desventuras que los persiguieron, grandes mangas de langostas que en pocas horas terminaban con el trabajo de varios meses, al igual que las inundaciones, minando las finanzas de la gente y afectando el negocio de ramos generales que los Corrales tenían en Grutly.
Hasta que deciden separarse, y el padre de nuestro entrevistado, ya casado en 1917, se traslada a Ticinio, parte de cuya historia contamos al comienzo.
El conchavo en Ripamonti, luego de la casa de Ituzaingó y Vélez Sársfield pasaron a otra de mayor dimensión en la entonces llamada avenida Susana, pues la familia ya se había ampliado.
VISITA A ESPAÑA
Fue en 1995, cuando don Pepe tuvo la gran oportunidad de conocer España y el pueblo de su padre, conociendo a familiares en Madrid, como así también a otros radicados en Manresa, Málaga, Sevilla y Gilena. En esta última, conoció a un primo casi de su misma edad, propietario de un campo con 3.000 plantas de olivos.
Tuvo de la tierra española una muy grata impresión, trabando con sus parientes una relación que se extendió luego a través de comunicaciones epistolares.
SU FAMILIA
Corrales contrajo matrimonio con Ilda Geuna, el 22 de febrero de 1948, siendo padres de dos hijos: María Julia, jubilada provincial; y Raúl Alberto, casado con Graciela Bettello, que le dieron los nietos Pamela Julia (casada con Alejandro Ferraris), Juan Manuel (casado con Guadalupe Alvarez), Ramiro José (soltero, estudiante de medicina) y Juliana (estudiante). También ya están los bisnietos Gina y Dante (mellizos) hijos de Pamela; y Bautista y Juana, hijos de Juan Manuel.
Recuerda también a sus dos hermanas ya fallecidas: María Julia (en 1950) y Asunción Natividad de Torres (quien murió trágicamente en un accidente automovilístico en 1997).
ESTUDIOS Y TRABAJO
Corrales realizó el ciclo primario en el Colegio Normal hasta segundo grado, pasando luego al San José, continuando allí hasta el tercer año comercial, obteniendo el título de tenedor de libros en 1936.
Al año siguiente ingresó a trabajar en el escritorio de Faustino Ripamonti Ltda., continuando allí hasta el servicio militar, que realizó en el Distrito Militar 37 con asiento en nuestra ciudad, recibiendo la baja en 1941 y volviendo al trabajo en Ripamonti.
Así se arriba al 2 de enero de 1945 en que se produce su ingreso como auxiliar en el Banco de Italia y Río de La Plata, pasando por una diversidad de cargos hasta su jubilación en 1980, cuando ocupaba el de tesorero.
De todos los lugares por los cuales fue deslizándose su existencia, tanto durante su educación como luego en la actividad laboral, don Pepe destaca buenos recuerdos de sus compañeros, mencionando a muchos de ellos, en prueba de su prodigiosa memoria.
APORTES A LA
COMUNIDAD
Recuerda Corrales el paso por un amplio abanico de instituciones, siendo su debut a los 17 años como vocal de la comisión del Hospital Italiano de Santa Fe y Las Colonias, también vocal de la Asociación Bancaria -cuyo local estaba justo donde ahora se encuentra la administración de este Diario-, tesorero de la comisión de fiestas de la clase 1920, tesorero del Club Hípico de Rafaela, vocal, secretario y tesorero de la comisión de Ex Alumnos del San José, miembro de la CD del Club Empleados del Banco de Italia, tesorero de la vecinal del Mosconi, integrando por primera vez como vocal la CD de Ben Hur en 1945, cuando era presidente Juan Mariano.
Y continúa la reseña: presidente, secretario y tesorero de las subcomisiones de fiestas de Ben Hur, presidente y tesorero de las subcomisiones benhurenses de boxeo y de tenis criollo, tesorero de LALCEC, y tesorero de la Mutual Ben Hur.
AFICIONADO A
LOS DEPORTES
Si bien nunca llegó a hacerlo profesionalmente, o a nivel de competencia, practicó numerosos deportes, como por ejemplo el ciclismo -en una ocasión en 1938 junto a dos amigos se llegaron hasta Esperanza-, el básquetbol jugando torneos internos en Ben Hur y en el Club Ripamonti, el fútbol defendiendo la valla del equipo del Banco Italia, en tenis criollo ganando algunos torneos en Ben Hur formando pareja con Carlos Colli, también practicó algo de boxeo, aunque de todos la actividad que más lo atrajo fue la pelota a paleta, que practicaba varias veces a la semana en el entonces frontón abierto que estaba en la cancha del colegio San José, en Sargento Cabral.
En cuanto a sus simpatías "ni decirlo hace falta, por siempre Ben Hur, y también de Boca Juniors".
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