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Información General Domingo 16 de Enero de 2011

Leonello Bellezze, una historia para conocer

UNO DE LOS PERSONAJES DE LA CIUDAD

José María Flores

Por José María Flores

Con Leonello nos conocemos desde siempre, lo que ahora voy a narrar se trata de situaciones contadas, otras vividas, todas reales. Retrocedamos algunas décadas. Su padre, don Pablo, en un tiempo jefe de la Comisaría Primera en avenida Mitre -donde también vivían los Bellezze- era una persona de conducta rígida y en cierta ocasión en que dos agentes debieron salir a buscar a uno de los muchachos del barrio pasado en copas, a los cuales se uniò también Leonello con sus escasos 8 años, al regreso su padre el jefe policial también lo hizo pasar por el calabozo por desobediencia, ya que tenía terminantemente prohibido esta clase de "excursiones".
Para todos, y desde chico, fue simplemente "el Torta" Bellezze. En esos años infantiles, cuando se reunían los Bellezze con los Francesconi, los Capretti, los Magnarelli, los Settembrini, con Agapito García a jugar al fútbol en un campito allá por la calle Congreso y Laprida, en una ocasión la pelota ingresó a un patio vecino con  tanta mala suerte que fue a dar al interior de un aljibe. Para rescatarla fue "seleccionado" Leonello, quien parado en un balde fue bajado con una gruesa soga. Cosas de esos tiempos, pequeñas travesuras, anécdotas, suma de recuerdos.
Recuerdo haber escuchado cuando con sus amigos Ricardo Carlini y Chito Francesconi habían descubierto que en el cine Avenida -donde hoy está el Banco Hipotecario en bulevar Santa Fe- se podían levantar las tablas del piso y ahí en ese estrecho hueco se escondían los domingos al matiné, para luego seguirla con familiar y noche.
Que iba a ser un relator de primera se comenzó a notar desde sus años de juventud, cuando con los demás pibes se reunían en la plaza Sarmiento, y Leonello imitando a los grandes relatores de entonces transmitía parte de partidos de fútbol que volaban por su imaginación. Fue justamente por el fútbol, del cual todos eran aficionados, que en una ocasión con la barra se planificó un viaje a Rosario para ver a Boca Juniors, ya en el tren con un frío bajo cero, los guardas los vieron tan "azules" que los llevaron al vagón de ellos calefaccionado y los convidaron con mate cocido y bizcochos.
El equipo de barrio que habían formado fue American Club, copiando el nombre de cigarrillos de entonces, donde entre otros jugaban el Chiche Wanzenrried, Mario Ruiz, Chito Francesconi y Mejunje Gómez, con el cual hicieron buenas campañas, especialmente en los relámpagos con vino y lechones como premio.
Leonello trabajó un tiempo con doña María "la heladera", una mujer que hizo historia con su carrito tirado por una yegüita, vendiendo helados. El Torta era el encargado de salar el hielo para que aguantara todo lo posible. Fue además cadete de la farmacia Borella, también trabajó en la firma Juan Condrac, junto a otros muy conocidos y recordados como Alito Salomón. Fue un amante del deporte e incursionó en todo los que pudo, habiendo sido arquero en fútbol y jugador de básquetbol. En boxeo tiene Leonello grandes recuerdos y conocimientos, habiendo sido también relator de grandes combates; eran tiempos de las peleas entre Pancho Funes y Romildo Pieroni en Rafaela, de Luis Firpo, de cuando vino Abel Cestac allá por el 41 cuando hubo un gran festival del cual fue promotor José Donatti. Del cual, quien fue semifondista, Vicente Mauro, aún vive con sus floridos 95 años.
Siendo un muchacho, como muchos del barrio, Leonello ingresó a trabajar al ferrocarril Mitre, teniendo por compañeros a Carlini, y también al muy conocido y querido Miguel Yapour.
En una ocasión, lo que conocemos de mentas, actuaron en Rafaela los famosos equilibristas alemanes, colocando un cable desde el campanario de la Catedral hasta el reloj floral, siendo contratado Leonello para conducir desde el micrófono, reiterando los pedidos de silencio por la concentración que necesitaban los temerarios equilibristas. Tan bien lo hizo, que fue contratado y los siguiò en gira por varias ciudades.
Presentó infinidad de orquestas y cantores, entre ellos nada menos que a Julio Sosa en el escenario de Quilmes; en otra ocasión a la orquesta de Salgán, que había traído como cantor a un pibe que prometía mucho, nada menos que el Polaco Goyeneche. Después fue el turno de Alberto Castillo, todos figuras grandes también de mucha humildad, al punto de trabar estrecha relación con el presentador.
Corría 1952 cuando junto al Cholo Scaraffía y otros entusiastas de entonces montaron la Corporación Deportiva Líder, "un puñado de voluntades al servicio del deporte". Transmitieron todo, pero absolutamente todo.
También organizó Bellezze el primer concurso de carrozas, un éxito nunca visto, avalado por una asistencia de más de 20.000 personas la primera noche. Otras de sus producciones lo llevó al Encuentro Nacional del Cuento, en el cual estuvieron Luis Landriscina, Fidel Pintos, Pepe Pirro y un rafaelino, Coco Stricker, muerto trágicamente muy joven.
En una ocasión, su profesión lo llevó a Leonello a transmitir un combate de boxeo en el Luna Park, pero a la mañana siguiente debía estar bien temprano en San Jorge, por lo cual corrió a Retiro esa misma noche, encontrando una máquina fotográfica en el colectivo. Si alguien no cree en las casualidades, les contamos que esa máquina, lo cual comprobaron cuando hicieron revelar las fotografías, era nada menos que de la familia Mayo -vecinos de su casa aquí en Rafaela-.
Leonello fue además un poeta, pues escribía las leyendas de publicidades que fueron famosas en ese tiempo, como por ejemplo las del vino Tía Nucha. "Va un linyera caminando/ sucio, harapiento y barbudo/ sobre sus hombros desnudos/ lleva colgando su mono/ va de paso campaneando/ porque su hambre es vieja y es mucha/ pero como no tiene olla, come pan duro y cebolla, pero toma vino Tía Nucha".
Y en el cierre, como solemos decir ¡qué tiempos aquellos!

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