Por Redacción
Es muy difícil autodefinirse, brindarse una descripción esencial, sin embargo anoche, Germán Daffunchio, poco antes de iniciar el show que Las Pelotas le ofreció a Rafaela, sobre el escenario móvil y en el predio que conforma la confluencia de las avenidas Mitre e Italia, arriesgó “somos un grupo muy emocional, apuntamos a todos los lugares donde está lastimada una parte nuestra y que eso es lo que tenemos en común con mucha gente. Es netamente humano, no tenemos una postura mercantilista”.
Fue cerca de las diez de la noche cuando más de cinco mil personas empezaron a disfrutar de casi una hora 45 con el eje en el último disco de estudio, “Despierta”. Pero es la historia, es la vigencia lo que les permitió elastizar la lista de temas, que hicieron un recital intimista, con un ritmo calmo y de tipo reflexivo que supo explotar en los tiempos adecuados, conformando a todos, incluso a los hinchas de Atlético, que después del triunfo tuvieron como premio dos temas tocados por Germán con una gorra de “la Crema”, augurando el ascenso.
“En la música no sabés hasta dónde podés llegar”, pero es así como encuentran esa suerte de expansión, ya que vivir ahí adentro los completa, según Daffunchio, “es nuestra pasión, disfrutamos mucho lo que hacemos”.
En un breve encuentro con muy pocos medios de la ciudad, el líder de la banda recibió la clásica consulta sobre el nombre del grupo y desmitificando alguna frase de Luca Prodan, se limitó a admitir que la elección fue un simple acto de rebeldía, allá por 1988 en la formación, “era un poco para crear escozor”.
Para Germán, “venir a tocar a Rafaela es un placer”, revelando que lo que hacen en escena es “entregar el corazón, nuestros latidos”, sobre todo en un show que se disfruta de a muchos al ser gratuito, entre los que los conocen y los que los descubren, siendo que en cada concierto hay “desde abuelos, hasta nietos”, demostrando que la música es para todos, porque es la intención de llegar a un público amplio, al que le comunican mensajes para “hacerlos reaccionar”. Esto quizá se entendió bien sobre el cierre, cuando la seguidilla de sus temas más girados cerró la noche con “Sin hilo”, “Capitán América”, “Hawaii”; y “Esperando el milagro”, que fue dedicado especialmente para la justicia nacional, poniéndole un sello de historia con “El ojo blindado” de Sumo, que fue el preludio del silencio citadino, una vez más.
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