Por Redacción
BUENOS AIRES, 22, (NA). - Tristeza, abatimiento y desgano, desvaloración que hace el sujeto de sí mismo, retracción y pérdida de interés por el mundo externo son algunos de los síntomas de la depresión.
Trastornos del sueño (insomnio o hipersomnia), trastornos en la alimentación (anorexia o hiperfagia) y disminución del deseo sexual también podrían estar indicando que una persona está depresiva.
Diferentes estudios vienen revelando que en los últimos años el perfil de las personas que piden ayuda para salir de la depresión son más jóvenes, tienen entre 18 y 30 años y la principal causa es la crisis económica.
"Está demostrado que la prevalencia de la depresión en la mujer es 2 veces superior a la del hombre, aunque en niños la proporción es similar en ambos sexos, o incluso con un predominio en los niños. En general, se han detectado tasas más altas de depresión en las mujeres casadas que entre los hombres casados", sostiene Gustavo Fos, licenciado en psicología, Terapeuta familiar y coordinador del área de depresión de la Escuela Sistémica Argentina (E.S.A).
Fos indicó que "las hipótesis de la prevalencia de la mujer por sobre el hombre en el enfermar depresivo se agrupan en torno a 3 hipótesis: La social, la biológica y la estadística".
* Social: la mujer en su rol de cuidadora delegaría su propio cuidado en función de los otros y puede sentirse además socialmente menos reconocida.
* Biológica: las hormonas femeninas protegen de la disfunción degenerativa y del estrés, mejoran el ánimo y la ansiedad, pero su
naturaleza cíclica durante la vida fértil, parece relacionarse con la mayor vulnerabilidad femenina a la depresión y la ansiedad.
* Estadística: las mujeres pueden tener mayor predisposición para consultar y mayor sensibilidad frente a los síntomas depresivos y ansiosos.
El especialista destacó que "el modelo para la intervención en la depresión en la Escuela Sistémica Argentina apunta a tres niveles de trabajo: individual, pareja y familia, organizando las combinaciones necesarias dependiendo de cada caso".
"El primer reto del terapeuta será conseguir, ya desde la primera entrevista, despertar o aumentar una actitud activa. Las estrategias estarán orientadas a reforzar la autoestima, la asertividad, así como nuevos aprendizajes necesarios para el manejo de las emociones y su conexión con los pensamientos y las acciones", indicó el psicólogo.
Además, el experto destacó que la terapia sistémica se caracteriza "por una postura colaboradora, invita al paciente a cooperar, a preguntar, a dar retroalimentación".
"Creemos que la depresión es un fenómeno construido socialmente, una aproximación contextual tiene que contemplar como se desenvuelve la persona deprimida en una variedad de contextos que incluyen a la pareja y a la familia", añadió Fos.
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